Erdoğan se reune con el presidente armenio

Con motivo de la cumbre sobre seguridad nuclear que se celebra en la capital estadounidense, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan se reunió el lunes con el presidente armenio.

Con motivo de la cumbre sobre seguridad nuclear que se celebra en la capital estadounidense, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan se reunió el lunes con el presidente armenio Serge Sarkisian en Washington en un intento por relanzar el proceso de normalización de relaciones entre los dos países, estancado desde hace varios meses.
 
Durante el encuentro entre ambos mandatarios estuvo presente también el ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu y el vice secretario de exteriores Feridun Sinirlioğlu, mientras que por parte armenia asistieron además del propio Sarkisian el ministro de exteriores Edward Nalbandian y el nº dos del Estado Mayor armenio, Vigen Sarkisian.
 
Por el momento no ha trascendido nada del contenido de la reunión, si bien ambas partes coincidieron en declaraciones previas en que el encuentro en Washington sería una buena oportunidad para relanzar el proceso de normalización de relaciones puesto en marcha el pasado 10 de octubre de 2009 con la firma de sendos protocolos entre los dos países, aún pendientes de ser ratificados por sus respectivos parlamentos. De hecho la reunión que tuvo lugar ayer lunes entre Erdoğan y Sarkisian se acordó la semana pasada, después de que el primer ministro turco enviase a la capital armenia al propio Sinirlioğlu con una misiva en la que proponía el encuentro y manifestaba su firme deseo de continuar con el proceso de acercamiento entre ambas naciones.
A pesar de la presión que pesa tanto sobre Turquía como sobre Armenia para que pongan fin a sus viejas hostilidades, el proceso se haya paralizado «de facto» desde hace meses debido a que ambas partes se acusan mútuamente de poner obstáculos y faltar al espíritu inicial del acuerdo. Turquía acusa a Armenia de no haber cumplido lo firmado, después de que el Tribunal Constitucional Armenio dictaminara que en el acuerdo se debía reconocer indiscutiblemente el llamado «genocidio armenio» -tal y como refleja la constitución del país-, poniendo así en tela de juicio la creación de una comisión histórica imparcial previamente acordada entre los dos países para debatir la cuestión.
 
Por su parte el gobierno armenio acusa a la parte turca de poner condicionantes al exigir para la reapertura de su frontera la retirada de las tropas armenias del enclave ocupado de Nagorno-Karabaj, oficialmente parte del territorio de Azerbaiyán pero en la práctica independiente desde que hace casi dos décadas fuese invadido durante la guerra que enfrentó a las dos ex repúblicas soviéticas.