Turquía y España vuelven a estar separadas por una hora de diferencia

El adelanto una hora esta madrugada de los relojes en Europa, incluyendo España, ha supuesto volver a reducir a sólo una hora la diferencia horaria entre la España peninsular y Turquía, que desde 2016 mantiene todo el año el horario de verano.

España, como el resto de sus socios de la Unión Europea, adelantó en la madrugada del domingo 26 de marzo sus relojes una hora sus relojes para adaptarse al horario de verano con el objetivo de aprovechar mejor las horas de luz solar y reducir el consumo de energía eléctrica.

Con este ritual que se realiza dos veces al año –en octubre vuelven a retrasarse los relojes para ajustarlos al horario de invierno- la diferencia horaria entre Turquía y la Península Ibérica -además de todos los países que siguen el Horario Central Europeo (CET, por sus siglas en inglés)- vuelve a ser de sólo una hora.

Y es que desde que a finales de octubre el gobierno turco tomó la decisión de dejar de ajustar sus relojes y mantener todo el año el horario de verano, durante seis meses al año –mientras está vigente en Europa el horario de invierno- Turquía mantiene una diferencia horaria de +3:00 horas con respecto a la hora de Greenwich (GMT) y de +2:00 horas con respecto al horario CET, incluyendo la España peninsular (quedan excluidas las Islas Canarias).

Turquía rompió así con la práctica que se seguía desde 1940 de ajustarse al horario solar, lo que le permitía mantener todo el año una diferencia constante de +1:00 horas con respecto a la hora CET de sus vecinos europeos.

Al aumento a dos horas en la diferencia horaria entre España y Turquía durante los meses de invierno, se añade el creciente debate que existe en España sobre la conveniencia de corregir el “error histórico” que supuso adoptar el horario de Alemania –aliada entonces del gobierno de Franco- durante la II Guerra Mundial- y si se debería adoptar por el contrario el horario de su vecina Portugal, mucho más lógico teniendo en cuenta la posición geográfica de la Península Ibérica: de llevarse a cabo finalmente este cambio en España, durante seis meses al año la diferencia horaria con Turquía pasaría a ser de hasta tres horas.

En Turquía no obstante la decisión adoptada por el gobierno de mantenerse en el horario de verano los 12 meses del año ha despertado numerosas críticas y problemas, desatando protestas ciudadanas y en las redes sociales; también preocupa la decisión a empresas y expertos en economía por las repercusiones en las relaciones comerciales y financieras entre Turquía y sus principales socios comerciales tanto en Europa como en Norteamérica.

De hecho muchas empresas turcas con negocios en Europa o Estados Unidos se han visto obligadas a pagar horas extra a sus empleados para cubrir esa diferencia horaria, lo que ha acarreado un aumento de los costes laborales. Además la medida ha provocado también numerosas protestas de trabajadores y estudiantes, que se han visto obligados acudir a su lugar de trabajo o a sus clases en plena oscuridad.