Ender Arat: »Los líderes de Francia y Alemania también cambiarán de opinión sobre la adhesión de Turquía a la UE»

El Embajador de Turquía en España, Ender Arat, pronunció el martes una conferencia en Zaragoza durante la que resaltó la importancia estratégica de las relaciones entre Turquía y la UE.

El Embajador de Turquía en España, Ender Arat, pronunció el martes una conferencia en el Club de las Naciones del Colegio Mayor Miraflores de Zaragoza durante la que resaltó la importancia estratégica de las relaciones entre Turquía y España así como los beneficios que la adhesión de Turquía traería a la Unión Europea.

El Club de las Naciones del Colegio Miraflores (adscrito a la Universidad de Zaragoza) ofrece desde hace años ciclos de conferencias a cargo de Embajadores de otras naciones en España. En los últimos años han pasado por él los representantes diplomáticos de Grecia, Guatemala, Nueva Zelanda, Canadá, Rusia, Italia, Findlancia, Suecia, Rumanía, Cuba, Noruega e India.

En esta ocasión el Embajador en España de la República de Turquía en España fue invitado a pronunciar una conferencia, que bajo el título «La importancia estratégica de las relaciones turco-españolas y la eventual contribución de Turquía a la Unión Europea», contó con una gran asistencia de público.

Reproducimos a continuación el texto del discurso del Excmo. Sr. D. Ender Arat, con la seguridad de que puede ser de gran interés para nuestros lectores.

CONFERENCIA TITULADA “LA IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DE LAS RELACIONES TURCO-ESPAÑOLAS Y LA EVENTUAL CONTRIBUCIÓN DE TURQUÍA A LA UNIÓN EUROPEA”, POR EL EXCMO. SR. D. ENDER ARAT, EMBAJADOR DE TURQUÍA EN ESPAÑA

14 de diciembre de 2010, en Colegio Mayor Miraflores- Club de las Naciones (Zaragoza)

“En primer lugar quiero agradecer al Colegio Mayor Miraflores su amable invitación. Es para mí un gran placer estar aquí con todos ustedes. Gracias también por el interés mostrado por mi país, Turquía.

Ante todo quiero confesar que al oír el nombre de la ciudad de Zaragoza me viene a la memoria dos recuerdos: uno de alegría, y otro de tristeza. Alegría por la participación de Turquía en Expo Zaragoza 2008 con un pabellón muy representativo que recibió la medalla de plata como el segundo mejor pabellón en la categoría A (pabellones con una superficie superior a 750 m²) a continuación de Japón.

Y de tristeza con ocasión de la ofrenda floral y momentos de silencio ante el monumento levantado en memoria de los soldados españoles que fallecieron en Turquía en 2003, por parte del Viceprimer Ministro y Ministro de Estado, Sr. Hayati Yazici, durante su visita a Zaragoza para presidir las celebraciones del Día Nacional de Turquía. Tenemos también un monumento en memoria de los soldados españoles en la colina de Pilav en Trabzon, lugar donde se produjo el trágico suceso, y cada año recordamos tan trágica pérdida.

El tema de mi ponencia de esta tarde es “La importancia estratégica de las relaciones turco-españolas y la eventual contribución de Turquía a la UE”. Al volver la vista al pasado histórico de Turquía y España se observan varias similitudes. Nuestros países, ubicados en dos penínsulas situadas en ambos confines del Mediterráneo poseen el control de unos estrechos estratégicos.

En la antigüedad Anatolia e Iberia estuvieron bajo dominio del Imperio Romano. Tras el surgimiento y difusión del Islam entre los árabes, éstos comenzaron a llamar a la puerta de ambas penínsulas. La presencia árabe en Iberia se inicio a principios del siglo VIII. Cuando los turcos entraron en Anatolia en 1071, Iberia era un estado musulmán y Anatolia un estado cristiano, ambos en un proceso de declive.

Los otomanos se destacaron entre los estados feudales en Anatolia y se convirtieron en un gran imperio, mientras que en Iberia la unión de los reinos de Castilla y Aragón reunificó la nación que llegó a convertirse en un gran imperio.

Bizancio, acorralado, pidió socorro a los españoles, y los granadinos a los otomanos. Con el tiempo el Imperio otomano trató de defender los derechos y asumir el liderazgo del mundo musulmán, mientras que el Imperio español, a su vez, hizo lo mismo en el mundo cristiano. Cada uno intensificó sus políticas en el mundo musulmán y en el cristiano respectivamente, y estableció su dominio religioso y político librando esforzadas batallas en el empeño por dominar el mundo.

Al final ambos imperios perdieron en esa lucha todo lo material y espiritual. La derrota de la armada otomana en Lepanto en 1571 y la de la armada invencible española en el Atlántico en 1588 constituyeron un punto de inflexión en la historia de ambos imperios, y los esfuerzos para reconstruir sus armadas y las guerras que emprendieron para recuperar el prestigio perdido no dieron más resultados que la quiebra de la hacienda e insurrecciones internas.

Finalmente, los dos imperios, cuyo auge coincidió en el tiempo, se retiraron gradualmente a sus actuales fronteras, y actualmente ocupan lugares respetables en el ámbito internacional con los regímenes modernos y democráticos que se dotaron. Es natural que el legado que estos dos países heredaron de sus imperios, sirva para contribuir al establecimiento de la paz, la tolerancia, y el entendimiento mutuo no sólo en Europa sino también en el mundo en su conjunto. De hecho, Turquía y España, como miembros de la OTAN, han formado parte conjuntamente de las misiones de paz de la ONU o de la UE en diversas regiones del mundo. Otra muestra concreta de estas iniciativas comunes de nuestros países es el proyecto de la Alianza de Civilizaciones. Esta iniciativa común del Presidente del Gobierno Español y del Primer Ministro de Turquía auspiciada por el Secretario General de la ONU, cuenta, hoy, con la participación de 125 países y organizaciones internacionales, y se ha convertido en la iniciativa con más participación después de la ONU.

Podemos enumerar otras similitudes que existen entre Turquía y España:

-Ambos son países mediterráneos que en el pasado extendieron sus dominios por tres continentes.

-España tiene lazos étnicos y culturales con Latinoamérica y el Norte de África, mientras que Turquía los tiene con Oriente Medio, el Cáucaso y Asia Central, por el pasado histórico que posee cada uno.

-Ambos países luchan contra el terrorismo separatista desde hace casi medio siglo.

-Por su situación geográfica, ambos países están inmersos en una lucha permanente contra el tráfico de drogas y de seres humanos.

-Ninguno de los dos países posee importantes recursos de petróleo o gas. Sin embargo están situados en el corredor del transporte de la energía.

-Ambos son países que reciben anualmente una gran cantidad de turistas (España recibe más o menos 60 millones, Turquía 26 millones)

-Ambos países tienen una población numerosa para Europa y son países receptores de inmigración.

-Ambos eran países agrícolas que con el tiempo se han convertido en países industriales.

-Las empresas de la construcción de Turquía y España están realizando grandes proyectos en diversas partes del mundo.

-Turquía es miembro del G-20 desde su fundación, y España se ha convertido en miembro recientemente.

-Francia, que en el pasado se oponía a la adhesión de España a la UE, está siguiendo hoy la misma política contra de Turquía.

Ahora me gustaría hablar sobre la política de Turquía para su adhesión a la UE. Ésta es una larga historia, y no sabemos todavía cuando llegará a su fin. Pero quiero recalcar que la política que Turquía persigue para integrarse en Europa es una vocación histórica. Para los turcos la entrada de Turquía en la UE es un proyecto estratégico y prioritario.

Para entender mejor la importancia de este proyecto hay que contemplar el origen de los turcos y sus planes de futuro.

La patria de los antepasados de los turcos, así como de los finlandeses y húngaros, es Asia Central. Al igual que ocurrió en la mitología con la princesa “Europa”, que fue secuestrada por Zeus en Asia Central y llevada a la isla de Creta.

Los turcos, tras abandonar Asia Central, comenzaron a desplazarse hacia Occidente.

El Imperio otomano, que se extendió por tres continentes, al igual que el Imperio español, siempre se consideró como una potencia europea. En la época de declive y retroceso del Imperio otomano se le llamaba “el hombre enfermo de Europa”.

Tras la caída del Imperio otomano al final de la Primera Guerra Mundial los turcos emprendieron la lucha de independencia al encontrarse el territorio patrio ocupado por países occidentales (Inglaterra, Francia, Italia, Grecia).

Aún así, Mustafa Kemal Ataturk, tras finalizar con éxito la lucha de independencia, adoptó los valores occidentales al proclamar la moderna República de Turquía.

Ataturk fundó un estado democrático y laico, y realizó reformas radicales para adaptar Turquía a los países occidentales.

Antes de la creación de la Comunidad Económica Europea, concretamente 10 años antes, en 1948, Turquía se encontraba entre los fundadores del Consejo de Europa y de la OCDE. Actualmente Turquía ostenta la presidencia del Consejo de Europa hasta mayo de 2011. Asimismo, el actual presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en Estrasburgo es el diputado turco Mevlut Çavusoglu, que fue elegido el 25 enero de 2010.

Turquía se convirtió en miembro de la OTAN en 1952 y durante la época de la guerra fría hizo grandes sacrificios asumiendo importantes compromisos para defender nuestros valores comunes contra el peligro del comunismo.

Hoy en día Turquía es miembro de todas las instituciones europeas. Desde 1963 está preparándose para su adhesión a la UE a través del Acuerdo de Asociación. A diferencia de los otros, el Acuerdo de Asociación entre Turquía y la UE de 1963 tiene una peculiaridad. Esta peculiaridad viene del objetivo fundamental del acuerdo que era preparar a Turquía para convertirse en miembro de pleno derecho de la UE. En aquel entonces Konrad Adenauer era Canciller alemán. El presidente de la República francesa Charles de Gaulle, que fue quien firmó este Acuerdo de Asociación en 1963, vetó la adhesión de Gran Britania con el argumento de que no era un país europeo.

Me gustaría leer a continuación la declaración que Walter Hallstein, presidente de la Comisión Europea, hizo en Ankara el 12 de septiembre de 1963:

“Estamos hoy siendo testigos de un acontecimiento de gran significado político. Turquía es parte de Europa. Este hecho constituye el principal significado de lo que estamos realizando hoy. Esto, de hecho, viene a confirmar de manera actual lo que es una realidad que está vigente desde hace siglos y que supone más que una mera expresión que resuma un concepto geográfico o un sueño histórico. Turquía es parte de Europa (…) Y un día de estos llegaremos a la última etapa. Turquía se convertirá en miembro de pleno derecho de la comunidad.”

Turquía cumplió todos sus compromisos derivados del Acuerdo de Asociación y solicitó su adhesión como miembro de pleno derecho en 1987.

Sin embargo, tuvo que esperar 12 años hasta que llegara, en 1999, la respuesta positiva a su solicitud con la declaración de Turquía como país candidato.

A ningún país miembro de la UE se le hizo esperar tanto.

Pero es más, Turquía ya había establecido una unión aduanera con la UE en 1996, por lo que actualmente ya se ha culminado la armonización aduanera con la UE, que algunos países miembros, aún hoy en día, no han podido realizar de manera íntegra. 5 años después del reconocimiento de Turquía como país candidato, en diciembre de 2004, se decidió que Turquía podría comenzar las negociaciones para su adhesión como miembro de pleno derecho. Finalmente, el 3 de octubre de 2005 se iniciaron las negociaciones para la adhesión. Hasta ahora se abrieron 13 capítulos a la negociación y sólo uno se pudo cerrar provisionalmente.

Desafortunadamente las negociaciones avanzan despacio.

Algunos países de la UE todavía alegan que el horizonte de las negociaciones está abierto. Hablan de asociación privilegiada en lugar de adhesión como miembro de pleno derecho. Esto se traduce en que “Turquía no sea miembro, sin embargo, como tenemos intereses muy importantes, tampoco conviene que esté lejos de la UE.”

No existe “asociación privilegiada” en el acervo comunitario. Este término no se utiliza para ninguno de los 27 países. La aplicación del término en el caso de Turquía es una clara discriminación. Además, Turquía ocupa hoy en día una posición mucho más allá de una asociación privilegiada dentro de la UE. Para Turquía es una estrategia fundamental convertirse en miembro de pleno derecho. No tiene alternativas a esta opción.

Actualmente Francia está bloqueando 5 de los capítulos para las negociaciones, con el argumento de que dichos capítulos abren directamente la puerta para convertirse en miembro de pleno derecho. Es algo que carece de lógica. Entonces ¿Para qué negocia Turquía?

“Chipre”, a su vez, bloquea la apertura de 13 capítulos. Es una realidad reconocida por todo el mundo que Turquía es una alternativa muy importante para la diversificación de los recursos energéticos de Europa. Chipre no desempeña ningún papel en dicho aspecto, sin embargo, bloquea la apertura del capítulo de energía. Turquía participa en diversas misiones de paz de la UE, sin embargo, Chipre, que no desempeña ningún papel en la seguridad de Europa, bloquea la apertura del capítulo de defensa y política exterior. El Consejo Europeo decidió que levantaría el embargo comercial impuesto a los turcochipriotas en caso de que el Plan de Paz de Annan fuera rechazado por parte de los grecochipriotas. Se preparó un protocolo. Al final, tras el referéndum, el 65 % de los turcochipriotas dijeron “si” y el 76 % de los grecochipriotas dijeron “no”. A pesar de todo Chipre fue aceptado como miembro de pleno derecho. Desafortunadamente la UE cometió un error al sucumbir a las amenazas y aceptar en su seno a un “Chipre” que no había solucionado sus problemas internos y externos. Estas son las revelaciones de muchos líderes de la UE, hartos de que la Administración grecochipriota ponga obstáculos en cada etapa.

Schröder, el entonces canciller alemán, describió el hecho como una “inmoralidad política” en sus memorias publicadas.

Günter Verheugen, comisario europeo para la ampliación en aquel momento, pronunció un discurso el 21 de abril de 2004 ante el Parlamento Europeo, en el que dijo: “El gobierno de Tassos Papadopoulos nos sorprendió a todos. Ya no voy a usar el lenguaje diplomático, me siento engañado por el gobierno grecochipriota”.

El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, relató la situación de manera clara en su informe del 28 de mayo de 2004 que desafortunadamente fue traspapelado intencionadamente. ¿Cómo se explica esto?

La Sra. Merkel, actual canciller alemana, dijo: “Aceptar a Chipre en la UE fue un error por parte de la UE”. La verdad es que la UE cometió un error.

La solución de la cuestión de Chipre no fue una condición para la entrada de Chipre en la UE, en cambio sí lo es para Turquía. Se está aplicando un doble rasero. Los turcos se preguntan ¿por qué dejamos que la UE juegue con nuestra dignidad? Y la pregunta es difícil de contestar.

La adhesión de Turquía será en beneficio mutuo. Turquía no va a suponer una carga para la UE. Al contrario, asumirá sus cargas en varios aspectos. La adhesión de Turquía confirmará que la convivencia entre países de diferentes culturas es posible. Así la UE demostrará al mundo de manera concreta que su diversidad es enriquecedora.

Prefiero explicarles esto basándome en los informes preparados por diversos líderes europeos y organizaciones occidentales:

“Ni condiciones ni peros, Turquía debe formar parte de la UE” manifestó Jack Straw, ex Ministro de Exteriores del Reino Unido, en un artículo publicado en The Times*.

Y continuaba «Chipre es sólo una excusa para aquellos que no soportan el ingreso de un país musulmán. La decisión estratégica más importante que afronta la UE es su relación futura con Turquía. El Reino Unido tiene desde hace tiempo una posición clara y bipartidista -la adhesión de Turquía a la UE como miembro de pleno derecho tan pronto como sea posible». Y se refiere a David Cameron, Primer Ministro, quien dijo en la Cámara de los Comunes en junio de 2010 que «debemos apoyar la adhesión de Turquía incondicionalmente».

Ruprecht Polenz, Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Bundestag, el Parlamento alemán, y miembro del comité ejecutivo de la Unión Demócrata Cristiana (UDC) en Rin del Norte-Westfalia, en su informe titulado «Mejor para ambos: Turquía debe estar dentro de la UE»**, publicado en septiembre de 2010, dice, y cito: «creo que hay dos razones principales por las que algunos se oponen fundamentalmente a la idea de la adhesión de Turquía a la UE. En primer lugar, guste o no, aducen la existencia de una diferencia cultural y principalmente religiosa, lo que significa que Turquía, cuando es comparada con «nosotros» los europeos, es sencillamente «diferente». En segundo lugar, creen que tras la adhesión de un país tan grande como Turquía, la UE, como unión política, no estará ya en posición de acometer acciones significativas.»

Para el primer argumento el Sr. Polenz dice: «El término «Occidente cristiano» no tuvo ningún papel en los Tratados de Roma en 1957, ni en ningún otro tratado fundacional o de reforma. Ningún tratado de la UE hace referencia ni en el preámbulo ni en cualquier artículo de importancia a los mismos como «Occidente cristiano».

Ciertamente, el Párrafo 2, del Artículo 2 del Tratado de la UE dispone que la UE está abierta a todos los estados europeos que respeten sus valores. Estos valores comunes son la democracia, el respeto de los derechos humanos y la economía de libre mercado.

Quisiera continuar citando al Sr. Polenz, quien dice: «el hecho de que en Turquía la población musulmana haya continuado practicando su religión durante décadas y al mismo tiempo elija a sus representantes parlamentarios en elecciones libres basadas en una ley electoral que garantiza el sufragio universal, contradice en la práctica la noción de que el Islam y la democracia son incompatibles».

“Turquía, como estado democrático y laico, comparte la concepción europea de pluralismo religioso y separación de estado y religión.”

“A través de la historia el miedo a los turcos y al Islam siempre fueron de la mano. Pero hoy en día este pensamiento no es realista. En el siglo XVI el Imperio Otomano devino un elemento permanente en el sistema de coaliciones europeo. Por ejemplo, Francisco I, el Rey más cristiano, entró en alianza con el Sultán turco contra el Sacro Imperio Romano. Por otra parte, los países de la «Europa cristiana» estuvieron guerreando los unos contra los otros casi sin tregua durante 450 años. No debemos olvidar que durante la guerra fría, Turquía, como miembro de la OTAN y con el mayor ejército de Europa, hizo un importante sacrificio para proteger los valores europeos contra el comunismo. Turquía contribuyó enormemente al logro de la independencia y la democracia de los países de Europa central, los cuales entraron ya a formar parte de la UE, mientras que Turquía continúa aún sin saber cuándo se producirá su adhesión. Esto no es justo.»

«Uno de los más importantes desafíos que afronta Europa en el siglo XXI es la forma en que se propone tratar el Islam interna y externamente. Pase lo que pase, debemos superar el enfrentamiento entre el Islam y Occidente». Aquí Europa puede realizar una aportación ejemplar. Si Turquía se convirtiera en miembro de la UE, se dejaría claro al mundo entero de que Europa no quiere un «choque de civilizaciones». Y el modelo europeo de gobierno de la ley y democracia sería también una perspectiva para países con población musulmana. Europa combatirá el terrorismo islamista junto con su aliado musulmán.»

En cuanto al segundo argumento, la respuesta del Sr. Polenz es la siguiente: “No existe ningún criterio que diga que los países grandes no pueden ingresar en la UE” y precisa que “La potente población de Turquía, su fuerte economía y el destacado papel político que desempeña en la región gracias a su peso político, aportarán un gran beneficio a la UE”.

Estas ideas son también compartidas por numerosos hombres sabios de Europa.

El Presidente de la Comisión Independiente sobre Turquía, Martti Ahtisaari, ex Presidente de Finlandia y Premio Nobel de la Paz en 2008; los miembros de esta comisión, Kurt Biedendorf, ex Primer Ministro de Sajonia, Alemania, Emma Bonino, ex Comisaria Europea y ex Ministra de Comercio Internacional y Asuntos Europeos de Italia, Hans Van der Broek, ex Ministro de Asuntos Exteriores de los Países Bajos y ex Comisario europeo, Marcelino Oreja Aguirre, ex Ministro de Asuntos Exteriores de España y ex Secretario General del Consejo de Europa, Michael Rocard, ex Primer Ministro de Francia, y muchos otros, comparten estas ideas en otros informes publicados en 2004 y 2009*.

España apoya de manera firme la adhesión de Turquía a la UE. Recuerdo la declaración que hizo el Secretario de Estado para la UE, Alberto Navarro, al firmar el Tratado de Lisboa en 2007, en la que dijo: “Dejar a Turquía fuera de la UE sería una verdadera barbaridad”.

El Presidente Zapatero reitera en cada ocasión la necesidad de la adhesión de Turquía a la UE. El Presidente del Partido Popular, Sr. Rajoy, precisa que “el apoyo a la adhesión de Turquía a la UE es una política de estado para España”. Efectivamente la adhesión de Turquía a la UE contribuirá de manera considerable al fortalecimiento de la región mediterránea.

También hay que considerar la adhesión de Turquía a la UE desde el punto de vista de los opositores europeos. Como recordarán, hace como 3 años el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, lanzó un debate acerca de “la necesidad de definir los fronteras de Europa” y sugirió la creación de una comisión para realizar esta tarea. El Consejo Europeo, a través de su decisión del 14 de diciembre de 2007, acordó llamar “Grupo de Reflexión” a dicha comisión, y le encargó analizar los retos y oportunidades que la UE afrontará en el horizonte de 2030, así como proponer las posibles respuestas a estos retos, y nombró a Felipe González como presidente y a 12 sabios en calidad de miembros.

El informe preparado por el Grupo de Reflexión se hizo público el 8 de mayo de 2010, tras ser presentado al Sr. Rompuy, Presidente del Consejo.

Les aconsejo, especialmente a los jóvenes, que lean con detenimiento este documento titulado “Informe al Consejo Europeo del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE en 2030”. Porque este informe preparado por los 12 sabios concierne al futuro de Europa, nos concierne a todos. Este informe refleja el trabajo de un grupo heterogéneo de personas con prioridades e intereses distintos. En este informe los sabios dicen que “Lo que vemos no es tranquilizador para la Unión y sus ciudadanos” – El informe formula la pregunta de “¿Podrá la UE preservar y aumentar sus niveles de prosperidad en ese mundo que se perfila? ¿Será relevante para mantener sus valores y sus intereses? Nuestra respuesta es positiva, si trabajamos juntos y desde ahora”.

*Turquía en Europa: ¿Más que una promesa? Septiembre 2004
Turquía en Europa: Rompiendo el círculo vicioso. Septiembre 2009

El Grupo de Reflexión propone lo siguiente:

-En este momento crucial la UE debe actuar con decisión evitando repliegues proteccionistas.

-Hay que poner en marcha una política común en materia energética y diversificar los recursos energéticos de Europa.

-Hay que afrontar el reto demográfico de Europa.

-La UE va más allá de un mercado común, es una unión de valores.

-2010 debería ser el principio de una nueva fase para la UE y consolidar durante los próximos 50 años su papel mundial como actor activo a nivel global, ya que, de otra forma, la Unión y sus Estados miembros podrían caer en la marginación y volverse en una península occidental de un Continente asiático cada vez más importante.

Es como si el informe, a través de todos estos postulados, se refiriera a Turquía de manera implícita. Porque Turquía ha sido el único país europeo que no ha sido afectado por la crisis económica mundial. La compra del 25% del importante banco turco Garanti por parte de BBVA por un valor de 5 mil millones de euros es prueba evidente de la fiabilidad de la economía turca.

Pasan por Turquía 2 mil kilómetros del proyecto NABUCCO, que va a diversificar los recursos energéticos de Europa. La población actual de Turquía es de 73 millones de personas, el 40 % de ella tiene menos de 25 años. En el informe se precisa la necesidad de una población joven y dinámica de 100 millones de personas para Europa en 2030. Turquía es plenamente capaz de responder a esa necesidad. Turquía, que aparte de ser un país europea, es, al mismo tiempo, un país del Mediterráneo, el Mar Negro, Oriente Medio, el Cáucaso y Asia Central, aportará a la UE una fuerza política trascendental.

Por este motivo, en el apartado de “la ampliación” del informe (página 44) se dice: “La UE debe seguir abierta a la adhesión de nuevos miembros potenciales de Europa, evaluando cada candidatura por sus propios méritos y su cumplimiento de los criterios de adhesión. Estos son, en realidad, los “verdaderos límites de Europa”. En consonancia con su política de implicación y de integración, la Unión deberá cumplir sus compromisos frente a los actuales candidatos oficiales, Turquía entre ellos, y continuar el proceso de negociación.”

Creo que no hace falta decir que Turquía es el único país al que se hace referencia en este informe.

Al final del informe se dice: “En la mayor parte de los casos, los Estados miembros se han encerrado en sí mismos, centrándose exclusivamente en sus intereses nacionales, en detrimento del interés europeo en sentido amplio».

“Así pues, la pregunta que se nos plantea es la siguiente: ¿podemos tomar como base las ventajas de la Unión en beneficio de todos nosotros? La mundialización y la nueva distribución del poder en el mundo aportan un importante nuevo marco de pensamiento para la actuación conjunta de la UE. Ahora bien, para que la UE se convierta en un actor digno de tenerse en cuenta en la escena internacional necesitará unas bases sólidas. Esta misión requiere coraje político y ambición colectiva, un pragmatismo sólido y un sentido claro de los ideales por los que merece la pena luchar.»

Tras la publicación del informe Felipe González escribió un libro titulado “Mi idea de Europa”. En su libro Felipe González hace la siguiente confesión:

“Mitterrand, Kohl y yo mismo éramos contrarios a la calificación de Turquía como candidato. Creíamos que debía establecerse con ese país una relación totalmente privilegiada de socios estratégicos. Después del periodo Mitterrand, defendimos los dos esa postura en la cumbre que se celebró en Madrid, en diciembre de 1995, frente a las posiciones de Chirac.

Ahora, en cambio, soy partidario de cumplir el compromiso de negociación para la incorporación de Turquía. No creo que sea una dificultad insalvable ni mayor (…) Además, si en el futuro debemos medirnos con China, con India y con un continente americano (… ) es necesario crear un espacio económico, tecnológico y comercial de dimensiones adecuadas para los nuevos equilibrios mundiales.”

Estoy seguro de que dentro de poco los líderes actuales de Francia y Alemania también van a cambiar de opinión sobre la adhesión de Turquía a la UE.

Muchas gracias.
 

Notas:

*Jack Straw, The Times, November 8th, 2010.
** Körber Policy Paper No:12,
www.edition-koerber-stiftung.de