Grecia se paraliza por las huelgas

La huelga masiva convocada por los empleados públicos en Grecia paralizó el miércoles los servicios públicos de todo el país, cerrando escuelas y provocando la cancelación de numerosos vuelos.

La huelga masiva convocada por los empleados públicos en Grecia paralizó el miércoles los servicios públicos de todo el país, cerrando escuelas y provocando la cancelación de numerosos vuelos, después de que los sindicatos lanzaran su primer órdago contra el gobierno por las medidas de austeridad dictadas por el ejecutivo del primer ministro Giorgos Papandreu.
Controladores aéreos, funcionarios de aduanas, trabajadores de Hacienda, médicos y maestros se unieron a una huelga nacional de 24 horas de duración para protestar contra los fuertes recortes de gastos anunciados por el gobierno, que prevé congelar salarios y bonificaciones, congelar las contrataciones públicas y aumentar en dos años la edad de jubilación. «Es una guerra contra los trabajadores, y nosotros responderemos con guerra, con luchas constantes, hasta que la política sea cambiada», declaraba un representante sindical.
Las manifestaciones sin embargo fueron más bien ridículas en un país acostumbrado a las movilizaciones sociales y a sacar a la calle a decenas de miles de personas. Apenas 7.000 personas se congregaron -según la policía- en las calles de Atenas para protestar contra la política económica del gobierno, mientras que en Tesalónica (la segunda ciudad más grande del país) la cifra se redujo a la mitad. La razón quizás haya que buscarla en la percepción de la opinión pública griega, que según un reciente estudio apoya en un 70% el recorte de sueldos y privilegios para los funcionarios anunciado por el gobierno socialista, aunque sí que hay un fuerte rechazo al aumento de impuestos y la prolongación de la edad laboral para intentar frenar el galopante déficit fiscal del país.
Grecia está muy presionada por sus socios de la Unión Europea para que recorte gastos y reduzca su enorme deuda y déficit presupuestario, que ha llegado a plantear la posibilidad de una suspensión de pagos en el país y ha sembrado dudas sobre la estabilidad del euro en los mercados internacionales.