Grecia se queda sin combustible

Grecia continúa este fin de semana padeciendo las consecuencias de la huelga indefinida de transportistas, que está provocando escasez de combustible y alimentos.

Grecia continúa este fin de semana padeciendo las consecuencias de la huelga indefinida de transportistas, que está provocando escasez de combustible y alimentos mientras el gobierno amenaza con medidas drásticas y recurre a camiones del ejército.

En plena temporada turística, miles de viajeros y turistas se encuentran bloqueados en el país helénico a causa de la huelga de transporte, mientras se multiplican las anulaciones de reservas. Los alimentos comienzan a escasear en los supermercador y muchas de las estaciones de servicio han agotado sus reservas y están sin una gota de combustible, tras una semana de huelga de los camioneros griegos.

La huelga preocupa mucho al sector turístico, que ve cómo los turistas anulan sus reservas mientras los que ya estaban en el país se ven afectados por las consecuencias de la huelga. «Los problemas de abastecimiento continúan y se agravan, sobre todo en las islas. La situación dista mucho de encaminarse a la normalidad, pese a la decisión gubernamental de requisar camiones militares», declaró a las agencias de prensa GiorgosTelonis, presidente de la Unión Griega de Operadores de Turismo.

Los camioneros griegos decidieron el viernes continuar la protesta de forma indefinida después de toda una semana en huelga, que está causando escases de alimentos y otros productos, serios problemas de transporte, y escasez de combustible. Todo ello está haciendo mella en el turismo, uno de los principales pilares económicos del país, que anuncia pérdidas millonarias si no se pone remedio a un conflicto que podría dañar seriamente la imagen del país.

Los representantes sindicales del transporte ya han dicho sin embargo que la huelga va a continuar y que el gobierno no ha satisfecho sus peticiones, que incluyen un período de transición de cinco años para liberalizar la profesión y acabar con el actual sistema de licencias, en lugar de los tres años que propone el gobierno.

La supresión del sistema de licencias en la profesión del transporte es una de las exigencias de la Unión Europea y el FMI dentro de las reformas estructurales que le piden a Grecia para otorgarle un préstamo a tres años por valor de 110.000 millones de euros. Actualmente existen unas 33.000 licencias en el sector del transporte griego, pero el gremio de camioneros ejerce un férreo control para evitar un exceso de competencia: desde hace 35 años no se conceden nuevos permisos, así que existe un lucrativo mercado de compra-venta donde estas licencias alcanzan precios de hasta 300.000 euros, un beneficio que los camioneros no quieren perder.

El gobierno heleno ordenó el pasado miércoles la vuelta de los transportistas al trabajo al considerar la huelga ilegal, y ha amenazado incluso con retirar la licencia profesional a los camioneros que se nieguen a acatar la orden.