El gobierno iraní ordena al ejército patrullar las calles de Teherán

El gobierno de Irán habría enviado tropas y vehículos militares a Teherán para prevenir que los seguidores del líder opositor Mirhosein Musavi celebren una gran manifestación.

El gobierno de Irán habría enviado tropas y vehículos militares a Teherán para prevenir que los seguidores del líder opositor Mirhosein Musavi celebren una gran manifestación este jueves en la capital iraní, según informó una web de la oposición.
 
La información, que no ha podido ser contrastada dado que el régimen iraní ha prohibido el acceso a la prensa extranjera y ha limitado el uso de teléfonos móviles y de internet, aseguró que «centenares de fuerzas militares y decenas de vehículos armados» se están dirigiendo a Teherán para ser utilizados contra las manifestaciones de la oposición iraní.
 
Además hay una fuerte presencia policial en las calles y principales puntos de reunión de la oposición, y el jefe de la policía advirtió ayer mismo a los seguidores de Musavi que a partir de ahora la tolerancia será cero y la acción policial «mucho más dura», al tiempo que confirmó que unos 300 manifestantes permanecen detenidos desde el domingo, cuando murieron alrededor de una quincena de personas -ocho según cifras oficiales- en fuertes enfrentamientos entre policía y manifestantes, incluyendo al sobrino de Musavi.
La noticia tiene lugar un día después de que cientos de miles de seguidores del gobierno se manifestaran este miércoles en las calles de Teherán al grito de «muerte a Musavi» y «castigo para los responsables de la conspiración» para mostrar su apoyo al régimen. Además en los últimos días varios hombres fuertes del régimen han exigido el arresto y el castigo de los principales líderes opositores, en especial de Karrubi y Musavi, lo que podría incrementar la tensión y agravar aún más la división interna en Irán. Un influyente ayatolá ha llegado a calificar a los responsables de los disturbios de «Mohareb» (enemigos de Dios), un delito considerado muy grave en la ley islámica iraní que se castiga con la muerte.
 
Tanto la clase política dirigente iraní como numerosos clérigos y las Fuerzas de Seguridad han acusado a las potencias extranjeras, y en particular a Estados Unidos, Reino Unido e Israel, de orquestar y apoyar las manifestaciones de la oposición con el objetivo de desestabilizar el régimen y dividir al país.