Occidente, escéptico sobre la propuesta nuclear de Irán

La aparente concesión hecha por Irán en su programa nuclear acordada el domingo bajo la mediación de Brasil y Turquía parece no haber convencido a las principales potencias occidentales.

La aparente concesión hecha por Irán en su programa nuclear acordada el domingo bajo la mediación de Brasil y Turquía parece no haber convencido a las principales potencias occidentales, que mostraron su escepticismo por el acuerdo anunciado, si bien los analistas creen que la iniciativa podría ayudar a Teherán a evitar nuevas sanciones.
 
A pesar del acuerdo para enviar parte de su uranio a Turquía, reviviendo un viejo plan de la ONU para intercambiar combustible nuclear, el régimen iraní afirmó el lunes que no tenía intención de suspender el enriquecimiento de uranio en su territorio, precisamente el punto en el que Occidente mantiene sus temores a que Irán esté buscando fabricar una bomba atómica. «No hay relación entre el acuerdo de intercambio y nuestras actividades de enriquecimiento», aseguró Ali Akbar Salehi, jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán.
No obstante el ministro de exteriores turco, Ahmet Davutoğlu, consideró el acuerdo como un «punto de inflexión histórico», un punto de vista que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan y el presidente brasileño Lula da Silva confirmaron, afirmabando ambos que el acuerdo ponía fin a la necesidad de nuevas sanciones contra Irán, algo que tanto Turquía como Brasil -ambos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas- rechazan frontalmente.
El escepticismo sin embargo se extendía este lunes entre los principales gobiernos occidentales, especialmente después de que Irán aclarara que seguiría manteniendo el proceso de enriquecimiento de uranio, que actualmente el régimen iraní produce al 20%. Si bien es necesario un enriquecimiento del 90% para producir combustible para una bomba atómica -una tecnología que los iraníes aún no poseen-, varios analistas consideran que Irán podría ser capaz de producir material radiactivo con enriquecimiento suficiente para construir un arma nuclear en el plazo de cinco años.
 
El ministerio de exteriores británico dijo que Irán tiene la obligación de asegurar a la comunidad internacional que sus intenciones son pacíficas, y que hasta entonces el proceso para aplicar nuevas sanciones en la ONU debía continuar. Su homólogo francés también señaló en un comunicado que el acuerdo no resolvía el problema de fondo, que es la naturaleza del programa nuclear iraní. Un portavoz de la Comisión Europea indicó no obstante que el acuerdo puede ser un paso en la buena dirección, aunque es preciso examinarlo a fondo. Por su parte, el presidente ruso Dmitry Medvedev expreso su preocupación por el anuncio hecho por el régimen iraní el lunes, del que se desprende que Irán continuará enriqueciendo uranio por su cuenta a pesar del envío de combustible nuclear a Turquía para ser enriquecido bajo supervisión internacional.
 
Los analistas no obstante consideran que el acuerdo anunciado por Teherán podría crear divisiones entre la comunidad internacional sobre la necesidad de nuevas sanciones, sobre las que varios miembros del Consejo de Seguridad de la ONU ya se habían mostrado escépticos.