Millón y medio de personas se manifiestan en Teherán contra la reelección de Ahmadinejad

Siete manifestantes resultaron muertos en los enfrentamientos posteriores con la policía.

Al menos un millón y medio de partidarios del candidato presidencial derrotado, Mir Hosein Musavi, recorrieron ayer lunes las calles de la capital iraní, Teherán, en contra de la reelección del ultraconservador Mahmud Ahmadinejad en las elecciones presidenciales y desafiando la prohibición expresa de las autoridades de manifestarse.

Los manifestantes tomaron ayer la avenida Azadi, una de las principales arterias de la capital, después de un fin de semana marcado por violentos incidentes tanto en la capital como en otras ciudades del país. Ayer también se produjeron incidentes entre la policía y los manifestantes, siete de los cuales resultaron muertos, mientras que muchos otros resultaron heridos en el transcurso de varios altercados que se produjeron al finalizar la manifestación.

La multitud se extendía en una masa compacta a lo largo de la avenida, lugar tradicional de las manifestaciones de conmemoración de la Revolución Islámica de 1979 que derrocó al régimen imperial del Sha, pese a la prohibición de concentración decretada por el ministerio de Interior. La policía estimó la muchedumbre en «al menos un millón y medio de personas». Los manifestantes pedían la «muerte» del «dictador», en alusión a Ahmedinejad, e hicieron varios llamamientos a la huelga general en protesta por el resultado de las votaciones.

«Si Dios lo quiere, retomaremos nuestros derechos», dijo a la multitud Musavi, el principal rival de Ahmedinejad y antiguo primer ministro de Irán. «Estamos listos para participar en un nueva elección presidencial», añadió desde lo alto de un vehículo, donde pidió a sus seguidores que mantuvieran la calma. Precisamente su presencia en la manifestación supusotodo un desafío al guía supremo de la República Islámica, el Ayatolá Ali Jamenei, quien había pedido a Musavi que continuase con sus reivindicaciones únicamente por medios legales. Musavi no obstante pidió al Consejo de los guardianes de la Constitución la anulación de los comicios por irregularidades.

Mientras, los Gobiernos europeos se sumaron a las dudas expresadas por Estados Unidos sobre los resultados electores y criticaron la represión usada contra las manifestaciones. La UE ha pedido además a Irán que inicie una investigación sobre las elecciones. Pese a una tasa de participación récord de casi el 85%, que en teoría debía beneficiar al candidato moderado Musavi, éste obtuvo oficialmente menos del 34% de los votos, unos resultados que se niega a aceptar asegurando que son un fraude.

La televisión pública iraní no emitió no obstante ninguna imagen de la manifestación, y tampoco las agencias iraníes, seguramente por temor a represalias por parte del gobierno. Los manifestantes vestían una tela verde en la que ponía «¿Dónde está mi voto?». Una buena parte de ellos eran hombres y mujeres jóvenes, que especialmente desde el ámbito universitario llevan tiempo pidiendo reformas y una mayor apertura del país.