Al-Maliki renuncia y reconoce al nuevo primer ministro de Irak

El político chií cedió a las presiones dentro y fuera del país y anunció el jueves su renuncia a un tercer mandato en favor de Haider al-Abadi, nombrado el lunes nuevo primer ministro por el presidente iraquí.

El primer ministro iraquí Nuri Al-Maliki anunciaba a última hora del jueves su decisión de ceder ante las presiones del parlamento y renunciar a un tercer mandato en favor de Haider al-Abadi, nombrado hace unos días en su lugar por el nuevo presidente del país, Fuad Massum.

Cediendo a las presiones dentro y sobre todo fuera de Irak, y cada vez más aislado políticamente, Al-Maliki explicaba que su decisión era muestra de su deseo de “salvaguardar los altos intereses del país” y que no deseaba ser causa de más derramamiento de sangre. “Mi cargo es vuestra confianza en mí”, dijo en una comparecencia televisada.

“Maliki retirará también la demanda presentada contra el presidente Fuad Massum ante el tribunal federal (de Irak)”, anunciaba su portavoz, en referencia a la querella presentada por el hasta ahora primer ministro iraquí contra Massum, al que acusó de violar la constitución llegando a comparar la designación de Al-Abadi con la caída hace dos meses de Mosul a manos de las milicias del Estado Islámico (IS).

Massum pidió el lunes a Al-Abadi, hasta ahora vice presidente del parlamento, la formación de un nuevo gobierno inclusivo –para lo que dispone de un mes de plazo- con el respaldo del propio partido que lidera Maliki, Al-Dawa: un golpe al que el mandatario chií respondió desplegando tanques y soldados leales a su causa en las principales vías de acceso a Bagdad, en un movimiento que avivó los temores a una guerra civil en un momento en que Irak necesita más que nunca un gobierno unido para hacer frente a la amenaza del IS.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y varios países, incluyendo Estados Unidos, Turquía e Irán, así como los partidos iraquíes que representan a los principales grupos del país –chiíes, kurdos y sunníes– mostraron sin embargo su apoyo a la designación de Al-Abadi, aumentando la presión para que Al-Maliki cediera en su deseo de mantenerse en el poder y aspirar a un tercer mandato.

Elegido como primer ministro en 2006, el mandatario iraquí se ha ido quedando solo con sus políticas tendentes a favorecer a la mayoría chií y a acaparar el poder, y muchos en Irak le acusan de ser el responsable de la insurgencia sunní en el norte y el oeste liderada ahora por el IS, así como de las crecientes aspiraciones del Gobierno Autónomo Kurdo de independizarse de Bagdad.