Dervişoğlu, IYI Parti

Müsavat Dervişoğlu, nuevo presidente del İYİ Parti tras la renuncia de Akşener

Müsavat Dervişoğlu ha sido elegido nuevo presidente del partido nacionalista turco İYİ Parti durante el congreso extraordinario celebrado el fin de semana tras la grave debacle sufrida en las pasadas elecciones municipales de Turquía, en las que la formación política perdió la mitad de sus votos y solo obtuvo la alcaldía de una capital de provincia.

Dervişoğlu, que hasta ahora había servido como vicepresidente del grupo parlamentario del İYİ Parti siendo diputado en la Asamblea Nacional Turca por Izmir, fue elegido en el congreso extraordinario con el apoyo de 611 delegados en tercera ronda de votación en la que su principal rival, el presidente del grupo parlamentario Koray Aydın, logró reunir 548 votos. “A partir de hoy, nos abrazaremos los unos a los otros y curaremos nuestras heridas”, declaró Dervişoğlu tras su elección, asegurando que se abre una nueva etapa en un partido que, según dijo, buscará “ocupar una posición central en la política y abrazar a todos los segmentos de la sociedad”.

Nacido en Ankara en 1960, Dervişoğlu ocupó varias posiciones en el histórico Partido del Movimiento Nacional (MHP), llegando incluso a ser presidente de la organización ultranacionalista conocida como los Lobos Grises. En 2017 finalmente abandonó el MHP y fue uno de los fundadores del İYİ Parti junto con Koray Aydın y la propia Meral Akşener, su hasta ahora presidenta, quien en sus últimas palabras al frente del partido pidió velar por la unidad del partido, que se ha visto sacudido en el último año por graves disensiones internas y dimisiones.

Precisamente la elección de un nuevo presidente en el İYİ Parti se ha producido después de que Akşener anunciara que no se presentaría como candidata en el congreso extraordinario convocado tras el duro varapalo que sufrió el partido en las pasadas elecciones, en las que la propia Akşener había decidido no repetir coalición con el CHP -principal partido opositor en Turquía- lo que muchas figuras clave del partido consideraron un error: un análisis que a la postre se consideró cierto, tras pasar el partido de un 7,3% de votos a nivel nacional en 2019 al 3,77% que obtuvo el pasado marzo, agravando una crisis interna y de identidad que acabó desencadenando la renuncia de Akşener.