Meral Akşener, líder del İYİ Parti

El partido IYI de Turquía, en crisis tras su debacle en las elecciones

La presidenta del partido IYI de Turquía, la expresidenta del parlamento turco Meral Akşener, anunció la convocatoria de un congreso extraordinario del partido tras la grave debacle sufrida por la formación política nacionalista en las últimas elecciones locales de Turquía, donde el partido fundado por la propia Akşener como una excisión del Partido del Movimiento Nacional (MHP) perdió la mitad de los votos, pasando de cosechar a nivel nacional un 7,3% de apoyos a sólo el 3,77% el pasado domingo, quedando relegado al 6º puesto.

En una comparecencia ante los medios ofrecida ayer, Akşener anunció la convocatoria de un congreso extraordinario para analizar los resultados y las consecuencias tras las últimas elecciones, aunque quiso desviar la atención recalcando que tras el domingo los turcos han demostrado estar “cansados de estar entre dos puños”, en referencia al partido AKP de Erdoğan y a su principal rival, el CHP, que ha sido el gran triunfador de estas elecciones. El İYİ solo consiguió hacerse con la alcaldía de Nevşehir, una ciudad en la región de la Capadocia.

Precisamente, Akşener atribuyó el éxito cosechado por el CHP a los problemas económicos que sufren los ciudadanos bajo el gobierno del AKP, en especial una inflación disparada que no parece remitir y que llega casi al 70%, por lo que pidió al presidente turco y líder del AKP que aprenda de lo ocurrido. “Confío en que ahora se dé cuenta de que debe ser el presidente de toda Turquía”, dijo.

El hecho es que tanto el partido İYİ como la propia Akşener llegaron muy debilitados a estas elecciones en Turquía, especialmente después de que Akşener decidiera no repetir la coalición electoral con el CHP y concurrir en solitario a las urnas: esa decisión desató una imparable cascada de dimisiones y renuncias dentro del partido, muchas de ellas figuras clave, e incluyendo también la expulsión de varios miembros abiertamente descontentos con la gestión de Akşener, a quien los más críticos acusan de falta de democracia interna y de conducir sin rumbo a la formación política. Horas antes de anunciar el congreso extraordinario, varios medios en Turquía llegaron a hablar incluso de una posible dimisión de la propia Akşener tras la debacle del partido IYI en las elecciones.