Indignación mundial por el ataque israelí contra la flota humanitaria

Entre 10 y 20 personas habrían muerto y al menos otras 30 habrían resultado heridas durante el ataque que el ejército israelí ha llevado a cabo en la madrugada del lunes contra la «Flotilla de la Libertad».

Entre 10 y 20 personas habrían muerto y al menos otras 30 habrían resultado heridas durante el ataque que el ejército israelí ha llevado a cabo en la madrugada del lunes contra la «Flotilla de la Libertad», un grupo de barcos con ayuda humanitaria destinada a Gaza; un ataque que ha causado conmoción e indignación en todo el mundo, y del que Turquía ha advertido a Israel que tendrá «consecuencias irreparables» para sus relaciones.
El Ejército israelí ha reconocido la muerte de diez activistas, aunque varios medios han llegado a situar la cifra de víctimas en 16 e incluso 20, mientras los heridos se sitúan entre 30 y 60. La mayoría de quienes perecieron en el incidente eran turcos, de acuerdo a un alto cargo israelí.
 
El asalto a la flotilla, formada por seis barcos que transportaban a más de 750 personas con ayuda humanitaria a Gaza, fue llevado a cabo en la madrugada del lunes por una de las unidades de elite del ejército israelí y en aguas internacionales, a unas veinte millas náuticas de las costas de Gaza. Los testigos comentaron que los soldados israelíes descendieron sobre las cubiertas de los barcos desde helicópteros y abriendo fuego, y pudieron verse imágenes de televisión en las que se mostraban resto de sangre, heridos e incluso la evacuación de algún cadáver, así como los soldados israelíes que la abordaron.
 

Condena mundial

La acción militar israelí contra el convoy humanitario generó a lo largo de todo el lunes un sinfín de reacciones diplomáticas en contra de la agresión. La Unión Europea, principal donante en la zona, exigió que se abra una investigación minuciosa sobre las causas del incidente, y la alta representante Cahterine Ashton expresó su firme condena por lo ocurrido y pidió el fin inmedato e incondicional del bloque sobre la Franja de Gaza. La Liga Árabe tenía previsto celebrar una reunión de urgencia para hoy martes. El gobierno iraní calificó el ataque israelí contra el convoy como un acto «inhumano», y el presidente palestino Mahmud Abbas decretó dos días de luto por la masacre y declaró: «Lo que ha hecho Israel a bordo de la Flotilla de la Libertad (según el nombre con el que había sido bautizado el convoy) ha sido una masacre». Por su parte el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebró también el lunes una reunión de emergencia después de que la mayoría de sus 15 miembros pidiera una investigación rigurosa sobre lo ocurrido y condenara la intervención israelí.
Pero sin duda la respuesta más rápida y enérgica ha sido la de Turquía. Su ministro de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoğlu, no se anduvo por las ramas y en un comunicado emitido el lunes por la mañana calificó el asalto militar de «inaceptable» y dijo que «Israel tiene que afrontar las consecuencias de este comportamiento». «Tomando como objetivo a civiles inocentes, Israel ha mostrado una vez más que no le preocupa la vida humana, ni las iniciativas pacíficas. Condenamos fuertemente esta práctica inhumana de Israel», agregó la nota. «Este incidente, que ha tenido lugar en aguas internacionales abusando de la ley internacional, tendrá consecuencias irreparables (para las relaciones entre los dos países)», dijo el ministro, que denunció que Israel había empleado la fuerza contra un grupo humanitario con «ancianos, mujeres y niños». Posteriormente y ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, del que Turquía es miembro no permanente, Davutoğlu dijo que la acción militar israelí contra el convoy humanitario «es el equivalente a delincuencia y piratería, es asesinato ejecutado por un Estado».
 
El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, que se encontraba el lunes en Chile de visita oficial, canceló de inmediato su visita a Latinoamérica tras conocer la noticia del ataque israelí y regresó a Ankara para convocar una reunión de emergencia de su gabinete; Erdoğan, que mantuvó conversaciones telefónicas con los principales líderes mundiales, calificó el abordaje israelí como «terrorismo de Estado». Los líderes de la comunidad judía en Turquía -compuesta por unos 35.000 miembros- condenaron también el ataque israelí y se sumaron a las protestas contra la tragedia. Por su parte el ministro de exteriores español Miguel Ángel Moratinos también convocó al embajador israelí en Madrid para expresarle su enérgica protesta en nombre de la Unión Europea, una condena a la que se sumaron todos los partidos políticos españoles.
 
Entre los integrantes de la expedición humanitaria, que partió de Estambul el pasado 22 de mayo con varios buques cargados con 10.000 toneladas de equipos médicos, material de construcción y otros suministros, hay numerosos ciudadanos turcos pero también de Reino Unido, Grecia, Argelia, Kuwait, Malasia e Irlanda. Varios diputados europeos viajaban también a bordo, y había además tres ciudadanos españoles pertenecientes a la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad, que al parecer se encuentran en buen estado.
 
El secretario general de la Liga Árabe, Amir Musa, dijo el lunes que el asalto israelí a la flotilla humanitaria es una «clara señal de que Israel no está preparado para la paz». «Estamos todavía ante una gran peligro que amenaza con incidir en la continuación del conflicto árabe-israelí y con prohibir a los palestinos que tengan un Estado independiente con Jerusalén este como capital», declaró Musa. «Pedimos que Israel sea como los demás países y que respete las leyes internacionales y sus resoluciones», añadió.
 

Protestas en toda Europa

Tras el incidente han surgido grandes interrogantes que aún no tienen respuesta; para empezar, cuánto tiempo podrá Israel mantener el férreo bloqueo al millón y medio de palestinos que viven en Gaza tras una acción que le ha hecho perder cualquier legitimidad ante el mundo y la condena de los principales aliados del estado hebreo; pero también, qué pasó para que los comandantes israelíes calcularan tan mal la situación para hacer descender a sus hombres sobre unos barcos con civiles desarmados donde los soldados israelíes sintieron que debían abrir fuego para «salvar sus vidas», según la versión dada por el ejército israelí.
 
Unos 700 activistas, en su mayoría turcos pero también israelíes, palestinos, estadounidenses y muchos europeos, se encuentran ahora detenidos en el puerto israelí de Ashdod, hasta donde los seis barcos del convoy fueron escoltados tras el abordaje. Entre los detenidos que iban a bordo del convoy hay políticos, un superviviente judío del Holocausto y un escritor sueco; todos ellos permanecen por el momento incomunicados, garantizando así que no exista una versión contradictoria con la que sostiene Israel sobre lo ocurrido el lunes.
 

El derramamiento de sangre tras el ataque israelí contra un convoy pacífico provocó protestas multitudinarias protestas en las calles de numerosas ciudades de Turquía, hasta ahora único aliado musulmán de Israel en la región, pero también miles de ciudadanos indignados se manifestaron en ciudades europeas como París, Estocolmo, Roma y sobre todo Atenas, donde la policía griega tuvo que emplear gas lacrimógeno contra los manifestantes, que lanzaron piedras y botellas contra la embajada israelí en la capital helena. No en vano, tres de los barcos de la flota humanitaria eran griegos, lo que ha obligado al Ministerio de Exteriores de Grecia a poner en marcha un teléfono de información y ayuda para los familiares de los activistas griegos que iban en el convoy.