imágenes que muestran un avión de FlyDubai y el interior de la cabina durante el ataque en el que el piloto resultó herido

Flydubai: qué se sabe hasta ahora (y qué no) sobre el ataque en el vuelo FZ1073

El ataque ocurrido a bordo del vuelo FZ1073 de Flydubai entre Dubái y Tel Aviv sigue rodeado de incógnitas. La principal es también la más difícil de responder: ¿por qué un copiloto atacó a su propio comandante y aparentemente intentó hacerse con el control del avión… para estrellarlo?

Por el momento, las autoridades implicadas no han establecido oficialmente el motivo. Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha abierto una investigación para determinar las circunstancias del incidente, sus causas y si existió alguna relación con actividades terroristas, una planificación previa o una posible dirección externa.

Lo que sí parece claro es que no se trató simplemente de una pelea entre dos miembros de la tripulación, tal y como indicaban las primeras informaciones sobre el incidente. Según las autoridades israelíes y los testimonios de pasajeros, el copiloto apuñaló al capitán indio Smit Machchhar en la cabina de mando mientras el avión se encontraba en pleno vuelo y, durante el enfrentamiento, la aeronave inició un descenso vertical extremadamente pronunciado a gran velocidad que puso en peligro la propia integridad estructural del Boeing 737 MAX.

¿Intentó realmente estrellar el avión?

La evidencia disponible apunta a que el copiloto trató de hacerse con el control del aparato, aunque la intención exacta tendrá que determinarla la investigación. El vuelo transportaba 174 pasajeros y se encontraba a unos 10.000 metros de altura cuando comenzó el incidente. 

Los datos de seguimiento muestran que perdió más de 4.000 metros de altitud en menos de 30 segundos, lo que supone un descenso a una tremenda velocidad para la que un avión comercial de pasajeros no está diseñado. El capitán resultó gravemente herido tras ser apuñalado repetidas veces, pero consiguió abrir la puerta de la cabina, permitiendo que varios pasajeros y miembros de la tripulación entraran y redujeran al atacante.

El propio Gobierno israelí ha descrito el episodio como un intento de derribar el avión. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, llegó a calificarlo inicialmente como un supuesto ataque terrorista y afirmó que la intención del atacante era estrellar el avión con todos sus ocupantes. No obstante, la posición oficial de EAU es que el suceso aún está siendo investigado y las autoridades emiratíes no han confirmado este extremo.

Lo cierto es que hay una diferencia importante entre esa valoración preliminar que hace el gobierno de Netanyahu y los hechos probados. Todavía no existe una conclusión oficial sobre el propósito del ataque. La fiscalía de Emiratos está investigando precisamente si hubo una motivación terrorista y si el episodio fue planificado previamente, pero todo esto está aún por determinarse.

Sí se sabe a partir de los testimonios que, tras ser reducido, el copiloto gritó “kill me, kill me” (“mátenme, mátenme”), según declaró posteriormente el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien ha interpretado ese comportamiento como una señal clara de que el hombre era un terrorista suicida. Se trata, no obstante, de una declaración política basada en la información que Israel dice haber obtenido durante las primeras pesquisas, no de un diagnóstico psiquiátrico o de una conclusión obtenida a partir de datos de inteligencia o de la investigación.

¿Estaba el copiloto radicalizado?

Aquí es donde aparecen los indicios más relevantes, pero también donde conviene separar cuidadosamente hechos de afirmaciones todavía no verificadas.

Netanyahu afirmó este jueves , según recogen agencias como Reuters, que el copiloto había sufrido “adoctrinamiento islamista radical” y que esa conclusión procedía de información personal recopilada por las autoridades israelíes. El primer ministro israelí, no obstante, no hizo públicos los documentos o pruebas concretas en los que basa esa afirmación, y él mismo reconoció que todavía no se habían extraído conclusiones definitivas.

Además, algunas informaciones señalan que un piloto de Flydubai que conocía al sospechoso declaró, bajo anonimato, que el hombre había mostrado comportamientos religiosos que consideraba extremistas. Según el testimonio, difundido por medios israelíes, rezaba con mucha frecuencia y se negaba a estrechar la mano a mujeres; el mismo testimonio habría afirmado que llevaba menos de un año trabajando para Flydubai, aunque hasta el momento este dato tampoco ha sido confirmado públicamente por la compañía y se basa únicamente en declaraciones de funcionarios israelíes.

Estos comportamientos podrían apuntar a un perfil extremista o a una persona radicalizada, pero hay que subrayar que, por sí solos, no demuestran que el copiloto fuese un extremista ni explican por qué atacó al comandante. La práctica religiosa, incluso siguiendo los preceptos más estrictos, no constituye por sí sola una prueba de radicalización violenta como la que caracteriza al yihadismo.

Tampoco se ha publicado hasta ahora una historia clínica que permita afirmar que padeciera una enfermedad mental. Las referencias a que era “suicida” proceden fundamentalmente de las declaraciones de Netanyahu y de la interpretación de su comportamiento durante el incidente. No existe por ahora confirmación pública de un diagnóstico psiquiátrico previo.

¿Cómo pudo superar los controles?

Esta es una de las principales preguntas que deberá responder la investigación. Flydubai opera bajo la supervisión de la General Civil Aviation Authority (GCAA) de Emiratos Árabes Unidos. Para ejercer como piloto comercial, la normativa exige, entre otros requisitos, una licencia profesional, la habilitación correspondiente para la aeronave, experiencia de vuelo, dominio del inglés y un certificado médico de Clase 1.

Los controles médicos no se limitan a la salud física; la normativa de la GCAA contempla también la evaluación de la salud mental, además de controles relacionados con el consumo de sustancias. Los problemas psiquiátricos relevantes pueden exigir evaluaciones adicionales antes de que un piloto sea considerado apto para volar.

No obstante, la la existencia de un proceso de evaluación no significa que las autoridades puedan detectar automáticamente una futura conducta violenta causada por un desorden psiquiátrico. Un piloto puede superar un reconocimiento médico y, posteriormente, desarrollar o revelar comportamientos que no habían sido detectados previamente, antes de someterse a una nueva evaluación.

Precisamente por eso, expertos en aviación consultados por Al Jazeera advierten que este tipo de evaluaciones son una “fotografía” de la situación del piloto en un momento determinado, sin que puedan descartarse problemas desarrollados posteriormente. No obstante, hasta ahora tampoco se ha publicado ninguna prueba que demuestre que Flydubai conocía de antemano la existencia de una amenaza para la seguridad por parte del copiloto y, aun así, decidiera mantenerlo en servicio.

¿Qué antecedentes tenía el atacante?

Muy pocos datos personales han sido confirmados oficialmente sobre el autor del ataque, según recoge la propia prensa de Emiratos Árabes Unidos. Israel lo ha identificado como ciudadano omaní, pero su nombre no se ha hecho público oficialmente. Las autoridades saudíes lo mantienen detenido mientras prosiguen las investigaciones. Tampoco se han divulgado de forma oficial sus horas de vuelo, historial médico, expediente laboral completo o posibles antecedentes penales.

Más allá del testimonio anónimo de un compañero de trabajo que citamos antes, y que le atribuía comportamientos muy religiosos, tampoco hay confirmación de que hubiese expresado anteriormente amenazas contra Israel, de que hubiese intentado contactar con organizaciones terroristas o de que hubiese protagonizado episodios de violencia.

Algunas informaciones difundidas este jueves, de nuevo por parte de funcionarios israelíes, aseguran que las redes sociales del atacante contenían comentarios sobre matar a judíos. Sin embargo, estas afirmaciones proceden únicamente de fuentes del gobierno de Israel y no se han respaldado con pruebas que permitan verificarlas de forma independiente. 

¿Está implicado Irán en el incidente?

También se ha especulado con una posible conexión iraní, pero no existe ninguna prueba pública que la confirme. Incluso el propio Netanyahu ha reconocido expresamente que es demasiado pronto para determinar si Irán tuvo algún papel en el incidente. 

Dos funcionarios de seguridad israelíes citados por agencias indicaron igualmente que Israel no había identificado hasta entonces ninguna implicación de Irán en el incidente. Por tanto, por ahora esta línea de investigación parece poco sólida y solo ha sido objeto de especulación en determinados medios y en comentarios en redes sociales.

¿Hubo una vulneración de los controles israelíes?

Otra cuestión controvertida es cómo un ciudadano omaní pudo formar parte de la tripulación de un vuelo que tenía como destino a Israel, dado que ambos países no mantienen relaciones diplomáticas.

Netanyahu ha confirmado que existen restricciones relativas a los pilotos procedentes de países que no tienen relaciones diplomáticas con Israel, por lo que ha sugerido que podría haberse producido una vulneración en los controles de seguridad. 

La ministra israelí de Transportes, Miri Regev, también ha pedido investigar si Flydubai cumplió con las restricciones aplicables a estos vuelos. Sin embargo, tampoco parece haber un consenso sobre si FlyDubai estaba vinculada por este tipo de acuerdos y debió haber sustituido al piloto.

Lo que se sabe hasta ahora del vuelo de FlyDubai… Y lo que no

A estas alturas, hay varios elementos que pueden darse prácticamente por establecidos: 

  • el vuelo FZ1073 sufrió un violento incidente en la cabina
  • el capitán Smit Machchhar resultó herido
  • el avión perdió rápidamente altura
  • pasajeros y otros miembros de la tripulación intervinieron para neutralizar al atacante
  • el aparato fue desviado a Tabuk, Arabia Saudí, donde aterrizó con seguridad

Flydubai ha confirmado oficialmente el incidente como cierto -además de todos los testimonios de los pasajeros que lo corroboran- y también que todos los pasajeros y tripulantes sobrevivieron. También está confirmado que las autoridades de Emiratos han abierto una investigación para determinar qué ocurrió y cuál fue el motivo.

En cambio, todavía no puede darse como hecho que el ataque fuese un atentado yihadista, que el copiloto padeciera una enfermedad mental, que actuara siguiendo órdenes de una organización terrorista o que existiera una conexión entre el autor del ataque e Irán u otra potencia extranjera.

Tampoco están confirmados muchos de los detalles que circulan por las redes sociales, donde se han difundido en las últimas horas vídeos manipulados mediante inteligencia artificial, informaciones falsas sobre la nacionalidad de los pilotos y teorías que presentan el incidente como una operación organizada por el propio Israel. Todo ello, sin pruebas que respalden estas afirmaciones más allá de las teorías conspiracionistas de algunas personas.

Lo que podemos decir por ahora es esto: un copiloto atacó violentamente al comandante durante un vuelo comercial y aparentemente intentó hacerse con el control del avión; pero las investigaciones aún deben determinar por qué lo hizo y si existió una motivación terrorista.

La investigación sobre el ataque en el vuelo FZ1073 de Flydubai deberá aclarar ahora si las señales de posible radicalización que han aparecido después del ataque eran conocidas por la compañía, si existía algún antecedente médico o de seguridad que hubiese debido impedirle volar y, sobre todo, si el comportamiento del copiloto respondió a una decisión ideológica premeditada, a un problema psiquiátrico o a otra causa que todavía no ha salido a la luz. Hasta que estos puntos clave se esclarezcan, solo cabe esperar; y mientras tanto, medios de comunicación, ciudadanos y gobiernos deben evitar caer en cualquier tipo de especulación.