España condena a tres años de prisión al hombre que arrojó un zapato a Erdoğan

La Audiencia de Sevilla confirmó el martes la condena de tres años de prisión al ciudadano sirio de origen kurdo Hokman Joma, que el pasado 22 de febrero trató de golpear al primer ministro Erdoğan.

La Audiencia de Sevilla confirmó el martes la condena de tres años de prisión al ciudadano sirio de origen kurdo Hokman Joma, que el pasado 22 de febrero trató de golpear al primer ministro Erdoğan lanzándole un zapato cuando éste salía de recoger un premio en el Ayuntamiento de la capital andaluza.

En su sentencia (publicada en junio pero que había sido recurrida), la Sección Primera de la Audiencia sevillana reitera la condena de tres años de prisión y 408 euros de multa a Joma, de 27 años de edad, al considerar que queda demostrado que el acusado trató de agredir físicamente al mandatario y que no pretendía simplemente realizar un «ejercicio pacífico» de libertad de expresión, tal y como sostenía la defensa. Para ello la Audiencia remite a las imágenes de televisión, en las que según deja constancia se refleja la «fuerza» con la que Joma lanzó el zapato a la vez que gritaba expresiones contra el primer ministro turco como «criminal» o «asesino».

«El objeto fue dirigido claramente y a relativa corta distancia al mandatario turco, en un momento en que, adelantándose a las personas que le seguían, se separaba de ellas para introducirse en el coche oficial», sostiene la sentencia, añadiendo que el ruido que causó el zapato (que pasó a escasa distancia de la cabeza de Erdoğan) cuando impactó contra el suelo da idea de «la fuerza» con la que el acusado lo lanzó.

La sentencia añade que se trata por tanto de una acción violenta contra «una autoridad extranjera con reconocimiento en España de persona internacionalmente protegida». Agrega que según la jurisprudencia el acto, «por su naturaleza violento, no es necesario que sea brutal para ser calificado de delictivo».

Joma había alegado en su defensa que con el lanzamiento del zapato sólo pretendía ejercer su libertad de expresión, pero la sentencia responde diciendo que lo ocurrido «se aleja sobremanera de lo que debe ser el ejercicio pacífico de los derechos fundamentales». Añade además en su razonamiento que ese mismo día otro hombre, también de origen kurdo y que al parecer tenía relación con el acusado, había sido identificado tras insultar e increpar al primer ministro turco a la salida de su hotel, pero que posteriormente fue puesto en libertad sin cargos precisamente por no haber cometido ningún acto violento.

Hokman Joma, que según fuente policiales ya había sido detenido por protagonizar otro incidente tiempo atrás, llevaba al menos un año en la capital andaluza cuando se produjo el suceso. Varios destacados miembros de la vida política y cultural en España habían pedido la puesta en libertad de Joma, que temía ser devuelto a Siria alegando ser un disidente político. El gobierno español le ha negado sin embargo varias veces en los últimos años su petición de asilo, y cuando fue detenido precisamente estaba pendiente de ser expulsado de España.