»Erdoğan puede ser el Suárez turco, pero estamos esperando un Felipe González»

Akın Özçer, ex diplomático, escritor y director de Hispanatolia, fue entrevistado por el periódico español El Mundo a propósito de la reciente ilegalización del partido kurdo DTP.

Akın Özçer, ex diplomático, escritor y director de Hispanatolia, fue entrevistado por el periódico español El Mundo a propósito de la reciente ilegalización del partido kurdo DTP, donde hizo un exhaustivo repaso de los desafíos que afronta actualmente Turquía.
«El primer ministro Erdoğan puede ser el Suárez turco, pero no tenemos a ningún Fraga aperturista y estamos esperando a un Felipe González», declaró Özçer. «En España, el Rey estaba decidido a hacer las reformas necesarias y tenía un equipo dispuesto a trabajar por ello. Pero las medidas adoptadas por el AKP son insuficientes, y la oposición no colabora en este proceso», agregó.
Özçer, que sirvió en el Ministerio de Exteriores de Turquía durante 28 años hasta retirarse en 2006, sirvió como diplomático en varios países, entre ellos Francia y España, y fue representante de Turquía en el Consejo de Europa en Estrasburgo. Buen conocedor de España y de su política -habla perfectamente español-, ha escrito sendos libros sobre el conflicto vasco y la transición española que han sido publicados en Turquía con bastante éxito. Su conocimiento de la realidad política y social de España le ha llevado a participar en numerosos foros de debate y en varios programas de televisión, debido a que muchos en Turquía creen que el caso de España puede servir como modelo a seguir para resolver el problema kurdo.
«La actual Constitución de Turquía no reconoce a los kurdos como una nación. Hay derechos y libertades personales que Turquía necesita proporcionar a estos ciudadanos. Los kurdos simplemente piden una organización regional y algunos derechos como los reconocidos en la Constitución española», dijo Özçer, quien no obstante en sus intervenciones públicas subraya que aunque existen paralelismos, hay diferencias entre el problema vasco y el kurdo.
 
«En primer lugar, la Constitución española está basada en un amplio consenso. En segundo lugar, es democrática. Y en tercer lugar, reconoce la existencia de nacionalidades y regiones. Ahmet Türk, presidente del DTP, ha dicho muchas veces que quería una Constitución como la española para solucionar el problema kurdo, pero Turquía todavía no está madura para eso».
Haşim Kılıç, presidente del Tribunal Constitucional, reconoció que el caso de Batasuna había sido uno de los que habían tenido en cuenta a la hora de ilegalizar al DTP. «Durante muchos años, los conservadores turcos han puesto el ejemplo de España para justificar la represión», declaró Özçer. «Pero para comparar uno y otro caso, Turquía tendría que estar dentro de la UE y ser al menos tan democrática como España, pero no lo es. Si cierras el DTP callas a los kurdos, porque el DTP no sólo es Batasuna, sino también el PNV y EA», aseguró.
«Dudo de que el Tribunal de Estrasburgo ratifique esta decisión, porque la situación de Batasuna era diferente. Al examinar las leyes de Turquía vemos que en este país hablar sobre independencia es motivo suficiente para prohibir un partido político, incluso si ese partido político no apoya la violencia», añadió el director de Hispanatolia.com desde Estambul, lamentando que el proceso democratizador en Turquía esté estancado.

«El proceso de democratización puede continuar, debemos preservar la atmósfera creada en este último medio año. En Turquía hay un cambio de mentalidad. Sin embargo, la aspiración de acabar con la violencia está bloqueada con la ilegalización del DTP, porque hay dos millones de votantes de este partido que pueden acercarse al PKK», comentó en la entrevista. «Al igual que ETA, el PKK está dividido. No puede seguir así porque los norteamericanos saldrán de Irak en un año y medio. Ya no es como antes; si el PKK abandona las armas, mejorará la situación de los kurdos. La clave está en la reinserción».

 
El escritor también se refirió a la iniciativa democratizadora pro-kurda puesta en marcha por el gobierno del AKP, del que dijo que «ha podido hacer reformas y no lo ha hecho. El gobierno lleva cinco meses hablando, pero no ha hecho nada. No ha aprobado ni una ley en el Parlamento. No se puede hacer una apertura democrática sin cambiar las leyes. La inactividad le va a costar votos e incluso puede perder el poder».
No obstante, Özçer quiso repartir culpas y no dudó en criticar al principal partido de la oposición, el CHP, del que él mismo confiesa que fue votante durante muchos años. «La oposición no está interesada en la democratización. Hay un sector de la sociedad que utiliza el terrorismo para frenar la democratización. Los militares están perdiendo poder con esa democratización, y estarán muy contentos si nada cambia», aseguró, al tiempo que comentó que hasta los propios militares turcos admiten que «no pueden acabar con el PKK sólo con las armas».