El primer astronauta sirio: de héroe del régimen a refugiado en Turquía

Antaño un héroe nacional en Siria, Ahmed Faris tuvo que huir como refugiado y exiliado por su oposición al régimen de Assad. Hoy día imparte clases en Turquía y quiere ser ciudadano turco.

Muhammed Ahmed Faris, primer astronauta sirio de la historia y considerado durante años un héroe nacional en Siria donde colegios, calles e incluso un aeropuerto fueron bautizados con su nombre, busca ahora conseguir la ciudadanía turca tras haber huido en 2012 de la guerra civil siria.

De humildes orígenes, su historia no es muy diferente a la de los 3,6 millones de refugiados sirios que viven hoy día en Turquía; casado y con tres hijos, también pensó en su familia cuando hace siete años decidió meter todo lo que pudo en su coche y dirigirse con ellos hacia la frontera turca. No es sólo un refugiado más sino también un exiliado político, puesto que desde el principio se unió a las protestas contra Assad en favor de reformas democráticas.

«No soy aún ciudadano turco pero he hecho una solicitud, y está en su fase final», explicó Faris en declaraciones hechas durante la 10ª Cumbre del Bósforo celebrada en Estambul. «La vida en Turquía está muy bien, y me gustaría dar las gracias a todo el pueblo turco y a Turquía por acoger a los refugiados sirios, ya que acogen a unos 4 millones», añadió.

«Nos hemos acostumbrado a vivir en Turquía porque los sirios y los turcos son muy parecidos… Históricamente, sirios y turcos han vivido juntos durante muchos años«, subrayó Faris, quien en 1987 se convirtió en el primer sirio y el segundo árabe en viajar al espacio, gracias al apoyo de la URSS a la dictadura del padre de Bashar Assad, Hafez Assad, que había llegado al poder en 1970 con un golpe de Estado.

El régimen sirio quería enviar a un alauita al espacio

En realidad su elección fue pura suerte. Fueron cuatro los sirios elegidos finalmente para ser enviados al centro de entrenamiento de cosmonautas Yuri Gagarin, dos de ellos alauitas -la misma minoría religiosa a la que pertenece Assad- un druso y él; el régimen de Hafez Assad quería un alauita en el espacio, pero su principal rival -un coronel alauita- sufría un problema médico, y de los restantes los rusos consideraron que el mejor candidato era Faris.

Finalmente fue él quien en 1987 se convirtió en el primer astronauta árabe profesional -el primero había sido el sultán Bin Salman Al-Saud, miembro de la familia real saudí– en viajar al espacio, permaneciendo durante casi 8 días junto a dos cosmonautas rusos realizando investigaciones en la estación espacial Mir.

Aquella experiencia cambió su vida. «Cuando has visto el mundo entero a través de una ventana, no existe más el nosotros y ellos, no hay política», declaraba en 2016 en una entrevista. Decidió abandonar su carrera militar y buscar instruir al pueblo sirio para que otros como él pudieran tener su misma oportunidad; así que aprovechó su condición de «héroe nacional» para pedir personalmente a Hafez Assad que creara un centro de formación espacial.

«Assad quería mantener a su pueblo en la ignorancia y dividido»

La respuesta del dictador sirio fue un rotundo «no». «Él quería mantener a su pueblo en la ignorancia y dividido, con un conocimiento limitado… Así es como los dictadores permanecen en el poder«, asegura Faris, que fue uno de los primeros en reunirse con Bashar Assad cuando sucedió a su padre en el año 2000. De Bashar tiene la misma opinión y afirma que «como su padre, era un enemigo de su propio pueblo». «Ellos (los Assad) se consideraban dioses«, dice.

Cuando las primeras protestas estallaron en 2011 en Siria pidiendo reformas democráticas en el marco de la Primavera Árabe, Faris fue testigo de cómo el régimen lavaba el cerebro a sus antiguos alumnos pilotos de cazas para que atacaran a los que se oponían al régimen por ser «terroristas». No obstante otros muchos abandonaron al régimen y huyeron del país. «Son principalmente los alauitas los que han permanecido al lado de Assad«, asegura.

«Los rusos tienen en sus manos la sangre de más de 2.000 civiles sirios»

Pese a la oportunidad que le concedió en su día la URSS, de la que tiene varias condecoraciones, y a que conserva muchos amigos rusos de aquellos años, Faris recalca que la Rusia de hoy es muy diferente. «Putin no es la Unión Soviética. Estos rusos, son homicidas y criminales que apoyan a otros asesinos. Tienen en sus manos la sangre de más de 2.000 civiles (sirios)», insiste.

A sus 67 años, el que fuera el primer astronauta sirio hoy día dedica su tiempo a dar clases a estudiantes turcos sobre astronomía y el espacio: «Este mes he dado siete clases en colegios y universidades de Bursa y Estambul». En cierto modo está haciendo en Turquía -que anunciará en 2020 su programa espacial– lo que en su día no pudo hacer en Siria, y es en su nuevo país donde planea su futuro. «Inshallah (si Dios quiere) me quedaré en Turquía«, concluye.