Demandan ante los tribunales europeos la ley suiza contra los minaretes

Un grupo de juristas suizos, franceses y belgas ha presentado una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra la prohibición que Suiza aprobó en referéndum a finales de noviembre.

Un grupo de juristas suizos, franceses y belgas ha presentado una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra la prohibición que Suiza aprobó en referéndum a finales de noviembre contra la construcción de minaretes en el país, acusándola de atentar contra la libertad religiosa y promover la discriminación.
 
La televisión suiza informó el miércoles que el recurso contra el referéndum suizo afirmaba que la prohibición contra la construcción de minaretes en Suiza contraviene la Convención Europea sobre Derechos Humanos. Los demandantes enviaron además una carta al gobierno federal suizo y a todos los miembros del Consejo de Europa.
 
Precisamente su secretario general, el noruego Thorbjörn Jagland, declaró tras el referéndum que la consulta era preocupante porque planteaba si los derechos fundamentales de los individuos, protegidos por tratados internacionales, deberían ser objeto de votaciones populares. De hecho los demandantes han tenido que recurrir directamente a los tribunales europeos porque los tribunales suizos no pueden fallar en contra de una ley aprobada en referéndum.
 
En el referéndum celebrado en Suiza el pasado 29 de noviembre un 57´5% de los electores suizos aprobaron la prohibición de construir nuevos minaretes en el país helvético, lo que causó una gran polémica dentro y fuera del país, que teme que la medida -criticada no sólo en los países musulmanes, sino también por muchos gobiernos europeos- pueda afectar a la economía y el turismo.
 
Los promotores del referéndum, pertenecientes a la ultra-derecha nacionalista, habían promovido el «sí» con una criticada campaña en la que mostraban la bandera suiza cubierta de minaretes negros en forma de misiles y con una mujer cubierta de negro de pies a cabeza, y aseguraban querer evitar la «islamización de Suiza».
 
Amnistía Internacional calificó de «sorprendente y decepcionante» el resultado de la consulta, y mostró su profunda preocupación por una medida que aseguró constituía «una violación del derecho a la libertad de religión».