Científicos turcos trabajan en una vacuna de ADN contra el coronavirus

La vacuna, desarrollada por una universidad de İzmir, se basará en la inyección de ADN, una nueva técnica más efectiva que las vacunas tradicionales. Turquía fabrica ya en masa respiradores, mascarillas y desinfectantes.

Un equipo de científicos de la Universidad del Egeo de İzmir, en la costa oeste de Turquía, ha comenzado a trabajar en el desarrollo de una vacuna de ADN para combatir el coronavirus, según informó hace unos días el máximo responsable de la universidad, mientras empresas públicas y privadas se afanan por fabricar respiradores, mascarillas y productos desinfectantes.

En un comunicado, Necdet Budak, rector de la Universidad del Egeo, explicó que la decisión de poner en marcha el proyecto se había tomado ante la búsqueda que otros países están haciendo de un remedio para frenar al COVID-19.

La investigación llevada a cabo por los científicos turcos se centrará en desarrollar una vacuna de ADN, una técnica nueva en la que se inyecta directamente ADN modificado que codifica una proteína viral antigénica, activando el sistema inmune y generando anticuerpos que neutralizan el virus. Aunque hasta hace poco esta técnica era aún experimental, representa el futuro de la vacunación, ya que las vacunas de ADN son muy fáciles de producir y almacenar.

«En la Universidad del Egeo, hemos comenzado a trabajar en una vacuna de ADN propia tras la petición de nuestro ministro», manifestó Budak. La semana pasada el ministro de Industria y Tecnología de Turquía, Mustafa Varank, resaltó la importancia de desarrollar medicamentos y una vacuna contra el nuevo virus, y aseguró que el Estado prestaría apoyo a todo tipo de instituciones que trabajen para conseguirlo.

Turquía comienza a fabricar en masa respiradores, mascarillas y desinfectantes

Varank también anunció la puesta en marcha de la fabricación masiva de respiradores, esenciales para las personas con síntomas del COVID-19 que ingresan en unidades de cuidados intensivos, con una previsión de entrega inmediata de al menos 6.000 unidades. El gobierno turco ha prohibido salvo autorización previa la exportación de varios productos sanitarios, incluyendo respiradores, tubos de respiración, monitores de cuidados intensivos o mascarillas.

Además la compañía turca de fabricación de automóviles Ford Otosan anunció el viernes que comenzará a producir mediante impresoras 3D mascarillas faciales; las mascarillas, que tendrán un diseño simple pero efectivo para reducir al máximo los costes y la necesidad de materiales, han sido diseñadas por el departamento de I+D de la compañía y ofrecerán una protección facial completa de 150 grados. La parte transparente estará fabricada en PET.

El Ministerio de Defensa de Turquía también anunció recientemente que había intensificado la producción de mascarillas en sus fábricas e industrias como parte de los esfuerzos para combatir la pandemia del coronavirus. En total, la producción de mascarillas desechables ha aumentado hasta llegar a cerca de 500.000 piezas diarias; también se ha incrementado la producción de desinfectantes y de máscaras completas contra agentes biológicos y químicos.