restaurante en Turquía

Boicot a los restaurantes en Turquía por la subida de los precios

Miles de turcos a través de las redes sociales han hecho en los últimos días un llamamiento al boicot de restaurantes y cafeterías en Turquía en medio de acusaciones contra los hosteleros de precios abusivos y subida desorbitada de los precios, aprovechando el aumento del coste de la vida por la inflación. Un boicot convocado para el fin de semana (sábado 20 y domingo 21) que ha encontrado numerosos apoyos entre la opinión pública en incluso entre destacadas figuras públicas, pero que muchos han visto con escepticismo y como una solución únicamente temporal frente a un sector -la hostelería– mal regulado y donde este tipo de abusos son frecuentes.

Durante todo el fin de semana circularon en redes sociales en Turquía todo tipo de ejemplos con imágenes y videos sobre los abusos cometidos por restaurantes y cafeterías, desde cuentas infladas con sobrecostes injustificados, hasta ejemplos de clientes que se encuentran con porciones más pequeñas o de calidad inferior a la que estaban acostumbrados. 

Una clienta grababa un video en el que la picaresca llegaba hasta tal punto de que el dueño de un local justificaba el aumento del precio del agua porque el camarero no solo la había llevado a la mesa, sino que además se la había servido en el vaso. Algunos ejemplos desataron especial indignación, como el de una panadería que pedía 110 liras por una sola galleta, o precios de hasta 300 liras por una sola comida. En algunos restaurantes de Estambul los precios llegan a equipararse con los de las ciudades europeas más caras, aun siendo el nivel de vida y el poder adquisitivo de los turcos mucho menor.

Voces a favor del boicot entre los hosteleros

Los llamamientos a realizar un boicot durante el fin de semana encontraron un inesperado apoyo después de de que Ramazan Bingöl, presidente de TÜRES, una de las mayores asociaciones de restaurantes y del sector turístico de Turquía, reconociese públicamente que los ciudadanos que piden un boicot al sector tienen razón, admitiendo que los precios se han vuelto caros incluso para los turistas extranjeros

“Sé que mi sector me va a crucificar, pero ¿está justificado el boicot del público? Sí, lo está. Estoy de acuerdo, son caros (los precios). Los turistas también están muy descontentos con esta situación. Llegados a este punto, el turismo podría resentirse. ¿Hay quienes entre nosotros actúan mal y son oportunistas? Sí. Desgraciadamente, el sector servicios es el principal detonante de la inflación”, reconoció Bingöl en declaraciones al diario Hürriyet.

Multas contra las subidas de precios

El gobierno turco ha tratado en vano de revertir esta situación con nuevas regulaciones y multas, pero muchos hosteleros encuentran la forma de eludirlas. En enero entró en vigor una nueva ley que obliga a restaurantes y cafeterías a mostrar públicamente los precios de todos sus productos y servicios para evitar abusos y cuentas “sorpresa” a la hora de pagar, pero el problema persiste incluso a pesar de las fuertes multas. 

El pasado mes de marzo, una cafetería en Estambul recibió una sanción de 834.000 liras (24.000 euros) por no mostrar los precios de algunos platos del menú y por cobrar cargos por el servicio. Es una gota en medio de un océano.

Seguimiento desigual del boicot

El llamamiento al boicot, sin embargo, parece que no suscitó unanimidad entre la opinión pública de Turquía. En Estambul, si bien durante el fin de semana algunos locales parecían notablemente vacíos y sin clientes, en otros -especialmente en las zonas más concurridas como Taksim– parecía incluso haber más gente que en otras ocasiones. Varios propietarios de restaurantes y cafeterías mostraron su escepticismo sobre el seguimiento al boicot en Turquía; otros reconocieron un descenso de clientes, pero lo atribuyeron al mal tiempo.

“Conozco el boicot por la subida de precios, y lo apoyo… Vale, no vamos (a los restaurantes) durante dos días, ¿y luego qué? Quizás se conciencie a la gente, pero debería ser algo duradero”, comentó un cliente escéptico mientras tomaba algo sentado en un café en Beşiktaş.