Anastasiadis tiende la mano a los turcochipriotas para acabar con la división de Chipre

El recién elegido presidente grecochipriota ofreció nuevas negociaciones de paz a sus vecinos del norte para acabar con las tensiones y la división de la isla mediterránea.

 

Pese a una campaña electoral centrada en las dificultades económicas que atraviesa el sur de Chipre y que la obligarán a negociar un rescate financiero con sus socios de la Unión Europea, el recién elegido presidente grecochipriota, Nikos Anastasiadis, ofreció nada más confirmarse su victoria en las urnas una mano tendida a los turcochipriotas del norte para acabar con el conflicto y la división en la isla.

“Lo que nos interesa es una solución que no sólo sea aceptada por los griegos (de Chipre), sino por supuesto también por los turcochipriotas, en particular una solución que genere la expectativa de desarrollo (para la isla)”, dijo Anastasiadis, que recibió la felicitación telefónica de su homólogo turcochipriota, Derviş Eroğlu.

El líder del partido conservador DISY, que se proclamó el domingo vencedor en la segunda vuelta con el 57,5% de los votos frente a su rival de la formación comunista AKEL -a la que pertenece el presidente saliente, Dimitris Christofias-, abogó por una solución que incluya a la Unión Europea y que acabe con el actual statu quo en la isla, con un gobierno grecochipriota integrado en la UE que representa a sólo la mitad meridional de mayoría griega, y un norte de mayoría turcochipriota que no tiene reconocimiento internacional y sufre un bloqueo económico por parte de los 27.

“Me dirijo a los ciudadanos turcochipriotas. Quiero expresar mi intención de (conseguir) una solución europea que nos lleve a la paz, la fraternidad y a una nación moderna, respetuosa de los derechos humanos de todos los ciudadanos, y que creará expectativas de progreso y bienestar. Queremos un país multicultural y sin discriminaciones. En este esfuerzo para acabar con una situación inaceptable en lo que concierne a la UE y la comunidad internacional, estoy seguro de que tendremos el respaldo de todos nuestros aliados. Una nueva era comienza hoy para Chipre”, dijo Anastasiadis en un discurso tras la noche electoral.

Abogado de profesión y de 66 años de edad, Anastasiadis fue uno de los pocos políticos del Chipre de mayoría griega que en 2004 apoyó el “Plan Annan” –del entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan- para unificar la dividida isla mediterránea; un plan que fue apoyado en las urnas por los turcochipriotas –a los que la UE había prometido poner fin al bloqueo económico a cambio de su respaldo- pero rechazado mayoritariamente por los grecochipriotas del sur. Días después Chipre entraba en la UE pero como un estado dividido, únicamente representado por su mitad meridional.

Pese al perfil político de Anastasiadis favorable a una solución y sus promesas electorales, el proceso de negociaciones para la reunificación en Chipre se encuentra prácticamente muerto y sin avances significativos desde hace más de cuatro años. El anterior presidente Dimitris Christofias se había fijado lograr la reunificación de la isla como el principal objetivo de su mandato, pero se topó con serios obstáculos tanto dentro como fuera de su gobierno.

Los turcochipriotas siguen viendo con reticencia a sus vecinos del sur, que consideran los han tratado siempre como ciudadanos de segunda hasta que el ejército turco forzó la división de la isla en 1974 con una intervención en respuesta a varios ataques étnicos contra la población turca de la isla y a un un golpe de Estado dado en Nicosia por los nacionalistas grecochipriotas con apoyo de Atenas, que pretendían la unión (Enosis) de Chipre y Grecia en un solo país. Los turcochipriotas no quieren además oír hablar de una mediación de la UE, que considera los traicionó e incumplió sus promesas tras el referéndum de 2004, y prefieren seguir apostando por el arbitraje de Naciones Unidas en la cuestión. Las reiteradas agresiones contra equipos turcos que han jugado en Chipre han acrecentado la división entre las dos comunidades y ahondado entre los turcochipriotas en la idea de que la población griega de la isla los rechaza y sólo pueden confiar en sus “hermanos” de Turquía.

En cuanto a la población griega del sur de Chipre, buena parte sigue albergando sentimientos hondamente nacionalistas y ve a los turcochipriotas como “ocupantes” de la isla ajenos a su historia, negándose a cualquier acuerdo que no pase por aceptar a los turcochipriotas como una minoría integrada en un estado chipriota único y quizás con cierta autonomía: una idea muy lejos de las aspiraciones del norte, que ha tendido últimamente a apostar por una solución basada en un modelo federal o incluso confederal. Otras cuestiones como el reparto de poder y competencias, o la disputa en torno al retorno de propiedades confiscadas en ambos bandos, han dejado las negociaciones para la reunificación de Chipre actualmente prácticamente en un callejón sin salida.