Chipre elige presidente a Anastasiadis, partidario de negociar con los turcochipriotas

El líder conservador Nikos Anastasiadis se alzó con la victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales grecochipriotas, con el rescate económico de la UE como principal desafío.

 

Nikos Anastasiadis, líder del partido conservador DISY, se proclamó el domingo vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el sur de Chipre de mayoría griega, que se enfrenta a una difícil negociación con sus socios de la UE para conseguir un rescate financiero.

Anastasiadis logró alzarse con la victoria con el 57,5% de los votos frente a su otro rival de la formación comunista AKEL -a la que pertenece también el actual presidente, Dimitris Christofias- Stavros Malas, que obtuvo el 42,52% de las papeletas, conforme a las encuestas que le daban como claro favorito pese a tener que recurrir a una segunda vuelta, después de que el domingo anterior lograra el 45,46% de los sufragios, muy por encima de sus competidores pero sin obtener la mayoría necesaria.

Abogado de profesión y de 66 años de edad, Anastasiadis fue elegido por primera vez como diputado de la Cámara de Representantes (parlamento) grecochipriota en 1981, y desde junio de 1997 es el líder de su partido. Fue uno de los pocos políticos del Chipre de mayoría griega que en 2004 apoyó el “Plan Annan” –entonces secretario general de la ONU- para unificar la dividida isla mediterránea, que fue sin embargo rechazado mayoritariamente en las urnas por los grecochipriotas y refrendado por contra por los turcochipriotas del norte. Poco después Chipre entraba en la UE como miembro de pleno derecho pero como un estado dividido, únicamente representado por su mitad meridional.

Pese a todo no ha sido la reunificación de Chipre sino la economía el principal asunto de la campaña electoral. Los países de la Eurozona han seguido con atención los comicios, de los que debía salir el nuevo presidente que deberá negociar un vital rescate de la economía grecochipriota –sacudida por el colapso de su vecina Griega, de la que tiene una fuerte dependencia- que se estima en al menos 17.000 millones de euros.