Ultimátum de la Unión Europea a Chipre, que podría salir del euro

Tras el rechazo del plan de la UE, Nicosia trata desesperadamente de buscar fondos que eviten el colapso de su sistema bancario mientras comienza a hablarse abiertamente de su probable salida del euro.

 

El Banco Central Europeo (BCE) dio el jueves al gobierno grecochipriota un ultimátum hasta el lunes para encontrar la forma de recaudar el dinero necesario para el rescate de su economía y su sistema bancario, o de lo contrario cortaría la liquidez a sus bancos provocando el colapso de su sistema financiero y su posible salida de la zona euro.

Nicosia trataba el jueves de legislar para imponer controles bancarios e impedir que se produjera una fuga masiva de capitales de la isla a partir del martes, cuando los bancos reabrirán sus puertas tras el cierre forzoso de esta semana que ha dejado a muchos ciudadanos casi sin dinero, con las sucursales cerradas, los cajeros bloqueados y las trasferencias de fondos por internet suspendidas.

Pero el BCE, que hasta ahora ha estado aportando fondos a los maltrechos bancos chipriotas para evitar que se queden sin liquidez, advirtió el jueves que cortaría el flujo mientras en Bruselas comenzaban a sonar fuertemente rumores sobre la posibilidad de que Chipre salga del euro –e incluso de la Unión Europea- para evitar que su previsible bancarrota arrastre a toda la Eurozona en un peligroso efecto contagio.

Esta advertencia se produce cuando los líderes grecochipriotas parecen estancados en las conversaciones con sus socios europeos y Rusia para conseguir los 5.800 millones de euros adicionales que la UE exige para conceder un rescate de 10.000 millones de euros, después de que el parlamento de la isla rechazara el martes el impuesto sobre los depósitos bancarios que ha generado un clima de desconfianza entre los ahorradores no sólo de Chipre sino de buena parte de Europa, donde esta opción hasta ahora había sido un tema tabú en los rescates de otros países.

Aunque Moscú se ha opuesto especialmente al impopular “impuesto bancario” dado que muchos de sus propios ciudadanos tienen fondos en los bancos del sur de Chipre, y pese a que el ministro de finanzas grecochipriota Mijalis Sarris viajó el miércoles a la capital rusa para tratar de negociar un crédito al margen de la UE, el hecho es que Rusia pareció el jueves desvincularse de una ayuda unilateral y abogó por proporcionar financiación a los grecochipriotas sólo si sus socios europeos se implicaban también en el plan.

El limbo político y económico en que parece moverse Nicosia, con dos de cada tres de sus ciudadanos rechazando la UE y sus planes de rescate, pero sin fondos para evitar lo que funcionarios en Bruselas han calificado ya como un “desastre” una vez que los bancos abran la próxima semana, podría acabar forzando la salida del euro –que adoptó en 2008- de este pequeño país que entró en 2004 en la Unión Europea tras un fallido referéndum para la reunificación con sus vecinos turcochipriotas del norte.

Esta posibilidad es al menos la que parece cobrar cada vez más fuerza en los pasillos de Bruselas y en boca de gobiernos de pesos pesados como Alemania, que no ven otra salida para evitar que el hundimiento al que parece abocado Chipre arrastrado por su sobredimensionado sistema bancario –uno de los principales pilares de la economía del país, considerado como un “paraíso fiscal”- se contagie a una Eurozona que aún no ha superado su crisis de deuda.

Aunque el caso chipriota sentaría un peligroso precedente –que sus socios europeos con Berlín a la cabeza parecen estar dispuestos a asumir- una eventual salida de Chipre incluso de la UE podría ser lo que la isla necesita para lograr un acuerdo sobre su reunificación, y contribuir de paso  a desbloquear las negociaciones de adhesión de Turquía con la Unión Europea, en las que la cuestión chipriota y sus relaciones con Ankara y la República Turca del Norte de Chipre ha sido uno de los principales escollos.