El ministro de finanzas grecochipriota se encuentra en Moscú tratando de negociar con Rusia una ayuda financiera que salve al país del desastre y evite una retirada masiva de fondos de sus bancos.
El ministro de finanzas grecochipriota Mijalis Sarris se encontraba el miércoles en Moscú negociando con su homólogo ruso una ayuda de al menos 5.000 millones de euros después de que el parlamento del país rechazase el martes las exigencias de sus socios de la UE para un rescate de 10.000 millones que salve a la economía nacional y al sistema bancario de la isla del colapso.
El gobierno de Nicosia ordenó a los bancos seguir cerrados hasta el próximo martes para evitar que los clientes retirasen en masa sus fondos, mientras la iglesia ortodoxa chipriota ponía a disposición del Estado todos sus bienes proponiendo hipotecarlos –como en la película “las Sandalias del Pescador”- para salvar al país de “esos extranjeros”, en referencia a los miembros de la Eurozona que exigieron una quita de hasta el 10% sobre los ahorros de los ciudadanos en los bancos para sufragar parte del rescate.
Moscú se opuso especialmente al impopular “impuesto bancario” dado que muchos de sus propios ciudadanos tienen fondos en los bancos del sur de Chipre, que según algunos medios grecochipriotas podría estar negociando vender algunos de sus bancos e incluso los derechos de explotación de sus reservas de gas a cambio de la ayuda de Rusia, con la que Nicosia mantiene ya numerosos vínculos económicos y políticos.
De hecho la decisión de la UE de rectificar y limitar el tributo bancario sólo a las cuentas con fondos superiores a 100.000 euros podría responder a las sospechas de que grandes magnates y oligarcas rusos tienen en los bancos de la isla depositados buena parte de sus fondos en dinero negro, o procedente de negocios no siempre limpios. Dicho impuesto sin embargo provocaría a juicio del gobierno de Nicosia una fuga masiva de capitales que hundiría aún más su maltrecho sistema bancario, uno de los principales pilares de la economía del sur de Chipre y al que precisamente pretende salvar con la ayuda financiera.
Mientras tanto los negocios en el sur Chipre comienzan ya a sentir las consecuencias del “limbo económico” en que viven los grecochipriotas desde hace días, dado que los bancos siguen cerrados para evitar una retirada masiva de capitales que hunda el sistema y los cajeros apenas funcionan y dan cantidades limitadas de dinero. Tampoco están activas las transferencias de fondos por internet.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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