Chipre evita el hundimiento a cambio de sacrificar su economía

A cambio de la ayuda de sus socios europeos, los grecochipriotas deberán desmantelar sus dos principales bancos y renunciar a ser un paraíso fiscal, lo que en la práctica supone el fin de su estilo de vida y de su principal fuente de ingresos.

 

Los grecochipriotas pagarán un alto precio por los 10.000 millones que la UE y el FMI acordaron en el último minuto darle para salvar a su economía del desastre: la práctica desmantelación de su sistema bancario –uno de los principales pilares de la economía del país- y el fin de su condición de paraíso fiscal, lo que hasta ahora había sido el principal sostén de su riqueza, gracias a la afluencia de dinero procedente principalmente de magnates rusos.

Tras horas de duras negociaciones, el acuerdo alcanzado entre Bruselas y Nicosia prácticamente “in extremis” supone el final del modelo económico del sur de la dividida isla mediterránea como centro de finanzas y paraíso fiscal. A cambio de los 9.000 millones de euros de sus socios europeos más los 1.000 millones adicionales del Fondo Monetario Internacional, Chipre se ve obligado a aceptar las condiciones de la llamada “Troika” (BCE, FMI y Comisión Europea) que detallan una serie de medidas que a los grecochipriotas les suenan de sus vecinos y hermanos de Grecia: más impuestos, menos gasto público, privatizaciones, y recortes de salarios.

Pero además el acuerdo obliga a Nicosia a someter a su endeudado y desmesurado sistema bancario a una completa reestructuración que en la práctica supone casi su desmantelamiento. El segundo mayor banco del país, el Laiki Bank, echará el cierre definitivo, y el primero por volumen de activos, el Banco de Chipre, sufrirá una completa remodelación; para liquidar el Laiki Bank, sus activos se dividirán en un banco bueno –que se integrará en el Banco de Chipre- y otro malo que se liquidará y que incluye deuda de la entidad y depósitos no asegurados.

A todo es hay que sumar que si bien los depósitos de menos de 100.000 euros sí quedan garantizados en el acuerdo, los de más de 100.000 euros en ambas entidades bancarias sufrirán pérdidas ya anunciadas que se especula serán de entre el 30% y el 50% de la cantidad ingresada. De estas “quitas” habrá que sacar, según el acuerdo entre el gobierno grecochipriota y sus socios europeos, al menos 4.200 millones de euros.

Además los ministros de economía y finanzas de la Eurozona –lo que se denomina el “Eurogrupo”- hablan ya de que con la “solución chipriota” creen haber encontrado un modelo a aplicar en otros estados de la moneda única con problemas en su sistema financiero: es decir, que los depósitos de más de 100.000 euros y los poseedores de bonos no tienen garantizados sus fondos en caso de problemas de la entidad bancaria donde tienen sus depósitos.

“Si el banco no puede hacerlo, entonces hablaremos con los accionistas y los tenedores de bonos, y les pediremos que contribuyan para recapitalizar al banco; y de ser necesario, se lo pediremos a los depositantes de fondos no asegurados (mayores de 100.000 euros)”, declaró el ministro de finanzas holandés Jeroen Dijsselbloem, actual presidente del Eurogrupo.

No está claro cómo esa nueva estrategia afectará a la confianza de los grandes inversores con fondos en bancos de la Eurozona, especialmente en los países con problemas y rescates como Grecia, Portugal, Irlanda y España; lo que sí parece evidente es que para los grecochipriotas esto se presenta como el principio del fin de su estilo de vida y de su economía relativamente boyante: de momento los inversores rusos ya se están planteando llevarse su dinero de Chipre, a países como Andorra o Suiza.

Precisamente el primer ministro de la República Turca del Norte de Chipre (KKTC, por sus siglas en turco), İrsen Küçük, se refería la semana pasada a esta cuestión dando a entender claramente que la falta de transparencia y la aceptación de dinero negro procedente de grandes magnates y hombres de negocios rusos había llevado al gobierno del sur de la isla a la actual situación.

“Están intentando superar una gran peligro económico en este momento… Hemos visto que durante mucho tiempo (los grecochipriotas) cooperaron con hombres de negocios rusos en el lavado de dinero”, declaró Küçük el jueves desde Estambul en unas palabras recogidas por la prensa turca.

Mientras tanto el Banco Central de Chipre anunciaba lunes que las entidades bancarias seguirán cerradas el menos hasta el jueves 28 de marzo, desmintiendo las noticias de que todos los bancos –excepto los dos mayores del país- lo harían el martes, poniendo así fin a las restricciones en la retirada de dinero que desde hace días constriñen la economía de los grecochipriotas.

De momento el principal partido de la oposición, el comunista AKEL –que hasta hace sólo un mes estaban en el gobierno-, ya se ha desmarcado del acuerdo alcanzado con sus vecinos europeos por el recién elegido presidente Nikos Anastasiadis. Y en la calle, dos de cada tres ciudadanos según las encuestas creen que el país no debería haber entrado nunca en el euro –que adoptó en 2008 y que lo mejor es abandonarlo y recuperar su antigua moneda, la libra chipriota. Muchos incluso hablan ya abiertamente de que Chipre debe buscar ayuda en cualquier sitio, menos en Europa.