Un tribunal turco multa a Erdoğan por llamar ‘’monstruosidad’’ a un monumento

En 2011, Erdoğan –por entonces primer ministro- criticó duramente un gigantesco monumento construido a las afueras de la ciudad de Kars, que poco después fue demolido.

Un tribunal de la ciudad de Estambul ordenó el martes al actual Presidente de la República, Recep Tayyip Erdoğan, pagar una indemnización de 10.000 liras turcas –unos 3.500 euros- al artista Mehmet Aksoy por daños morales, después de que en 2011 se refiriera a una escultura construida por éste en la provincia oriental de Kars como una “monstruosidad”.

El incidente tuvo lugar durante la visita que Erdoğan, por entonces primer ministro del país, realizó el 8 de enero de 2011 a la provincia fronteriza de Kars; a las afueras de la capital provincial, Erdoğan pudo observar la colosal estatua de 35 metros de alto construida tres años antes por Aksoy que bajo el nombre “Monumento a la Humanidad” pretendía simbolizar la amistad entre Turquía y Armenia, cuya frontera se encuentra situada a sólo 40 kilómetros del lugar.

“Es imposible que una cosa tan horrible pueda existir junto a obras de arte”, dijo el entonces primer ministro refiriéndose a su proximidad a un mausoleo milenario, al tiempo que mostró su confianza en que fuese retirada lo antes posible. Pocos meses después, en junio de ese mismo año, la colosal estatua era demolida por las autoridades municipales por hallarse situada sobre unos terrenos declarados de interés histórico y arqueológico.

En aquel entonces parte de la prensa turca atribuyó sin embargo las críticas de Erdoğan al hecho de que el entonces alcalde de Kars, Naif Alibeyoğlu, que había encargado la construcción de la gigantesca obra, hubiese decidido en 2008 abandonar las filas del partido AKP para pasarse al CHP, la principal formación de la oposición.

La corte de Estambul considera en su veredicto probado que el escultor sufrió un daño moral por los calificativos vertidos por el mandatario turco, si bien no aceptó el total de la indemnización solicitada por los abogados de Aksoy, que pedían una compensación de 100.000 liras. La defensa de Erdoğan, que ya ha dicho que apelará la sentencia, argumentó que las palabras del entonces primer ministro no fueron un insulto, sino una crítica.