Siria califica de ‘’agresión flagrante’’ la operación turca en su territorio

Damasco, que no autorizó la incursión del ejército turco y no tuvo conocimiento de la operación hasta que ésta concluyó, advirtió a Ankara sobre las “repercusiones de esta agresión”.

El régimen sirio calificó el domingo de “agresión flagrante” la operación que las Fuerzas Armadas Turcas llevaron a cabo en la noche del sábado al domingo para trasladar hasta la frontera la tumba de Süleyman Şah –abuelo del fundador del Imperio Otomano, Osman I- y la guarnición de 40 soldados que la custodiaba, desde la provincia siria de Alepo hasta una nueva ubicación próxima a la frontera turca.

El gobierno de Damasco fue informado por las autoridades turcas a través de una nota diplomática remitida al consulado de Siria en Estambul, donde se justificaba la operación por los derechos internacionalmente reconocidos que tiene Turquía sobre este enclave en territorio sirio –único que tiene Turquía fuera de su territorio nacional- y ante la amenaza que suponía el conflicto en el país vecino y especialmente grupos como el Estado Islámico (IS), que desde hacía meses venía amenazando con atacar el lugar.

En la misma nota se indicaba que los soldados turcos se habían hecho con el control de una hectárea de terreno a sólo 180 metros de la frontera turca, entre las localidades de Jarabulus y Kobane, añadiéndose que este traslado no suponía ningún cambio en el estatus de la tumba y su anexo. El aviso, sin embargo, se produjo una vez concluida la operación de traslado y sin contar con el visto bueno de Damasco, según denunció el domingo el gobierno de Bashar al-Assad, por lo que el régimen sirio advirtió a Turquía que sería responsable de las “repercusiones de esta agresión”.

El lunes se celebraba una ceremonia especial en el distrito turco de Birecik, en la provincia fronteriza de Şanlıurfa, en honor de los restos de Süleyman Şah, que se encuentran temporalmente en territorio turco a la espera de que concluyan las obras de construcción del nuevo enclave ubicado en la aldea siria de Eşmesi, junto a la frontera turca. El acto comenzó con un momento de silencio y el himno nacional de Turquía, seguido de una ceremonia militar en la que los soldados dispararon varias salvas.

El ministro de exteriores turco Mevlüt Çavuşoğlu manifestaba el mismo domingo a este respecto que Turquía nunca abandonaría este enclave en Siria, asegurando respecto al mimso que “ésta es nuestra tierra, y regresaremos”, y destacando que la operación se había producido sin derramar “ni siquiera la sangre de la nariz de una sola persona”, si bien uno de los soldados turcos que participó falleció en las primeras horas del dispositivo a causa de un accidente. El propio Secretario de Estado norteamericano John Kerry expresó sus condolencias por esta muerte durante la conversación telefónica que él y Çavuşoğlu mantuvieron el domingo sobre la operación.

Desde que el IS comenzara a amenazar el pasado año el lugar, Ankara dejó claro que no escatimaría medidas para proteger este territorio ni a los soldados que lo custodiaban, por lo que el pasado mes de octubre el parlamento turco aprobó por amplia mayoría una autorización para que las tropas turcas pudieran intervenir en Siria en caso necesario, de la que se ha valido el ejecutivo para organizar la incursión del sábado, en la que participaron unos 40 tanques, drones, helicópteros militares, más de un centenar de vehículos militares y más de medio millar de soldados.

El Artículo 9 del Tratado de Ankara firmado en 1921 entre Turquía y Francia –que por entonces ejercía un protectorado sobre Siria- y ratificado nuevamente cuando Siria alcanzó la independencia en 1936, establece que tanto la tumba de Süleyman Şah como sus anexos son propiedad del Estado turco, que puede mantener soldados para la protección del lugar y enarbolar su bandera en el enclave.

No obstante la tumba ha sufrido numerosos cambios y reubicaciones a lo largo de su historia; desde su ubicación en 1939 en el Castillo de Caber (Qal'at Ja'bar, en árabe), en la provincia siria de Raqqah, en 1975 fue trasladada hasta la provincia de Alepo tras la construcción de la presa de Tabqa; nuevamente en 1995 y en 2001 el gobierno sirio propuso a Turquía volver a trasladarla, pero Ankara rechazó la idea y ambos países alcanzaron un acuerdo sobre la cuestión en enero de 2003.