Un misil disparado por Siria derribó el avión turco, según un informe

El informe publicado por la fiscalía militar del ejército turco concluye que fue un misil disparado desde territorio sirio el que abatió el caza F-4 el pasado 22 de junio sobre aguas internacionales.

 

El caza F-4 de las fuerzas aéreas turcas que cayó al Mar Mediterráneo el pasado 22 de junio durante un vuelo de entrenamiento en la provincia turca de Hatay, fronteriza con Siria, fue derribado por un misil de defensa antiaérea del ejército sirio que explotó cerca del aparato aunque sin impactar en él directamente.

Esa es la conclusión que se desprende del informe oficial publicado el miércoles por la Oficina de la Fiscalía Militar del Estado Mayor Turco, que detalla cómo los datos obtenidos del ordenador de a bordo del F-4 indican que el avión recibió una señal de proximidad de misil pese a que las autoridades sirias, que argumentan que desconocían el origen del caza y que éste invadió su espacio aéreo, mantuvieron en todo momento que emplearon únicamente artillería antiaérea convencional para abatir el caza cuando volaba a sólo cien metros de altitud.

Los restos del avión fueron recuperados el pasado 5 de julio del fondo del mar por el E/V Nautilus, un barco de exploración oceanográfica propiedad de Robert Ballard, famoso por haber descubierto los restos del Titanic. A su vez los restos mortales de los dos pilotos se encontraron a 8,6 millas náuticas de la costa siria y a una profundidad de 1.260 metros, no muy lejos de los restos del avión, que se había fragmentado en ocho piezas distintas.

Sin embargo las conclusiones del informe de la fiscalía militar turca contradicen la versión del régimen sirio, y explican que si bien no se encontraron indicios de un impacto directo de un misil contra el casco del caza sí que se hallaron en sus restos trazas de materiales utilizados en misiles tierra-aire, mientras que contrariamente a las afirmaciones sirias no había impactos o daños que pudiesen haber sido provocados por fuego antiaéreo, que deja unas marcas muy características en el fuselaje.

«Algunas partes recuperadas del avión fueron sometidas a un examen metalúrgico, y se encontraron esparcidas por el fuselaje del avión trazas de clorato de potasio, un agente oxidante empleado en el combustible de los misiles y como componente principal en las cabezas de los misiles», explica el informe.

El documento concluye por tanto diciendo que un misil fue disparado desde territorio sirio contra el F-4 turco cuando éste sobrevolaba espacio aéreo internacional en el Mar Mediterráneo oriental.

«El misil detonó justo detrás y a la izquierda (del avión). La explosión provocó que el avión y los pilotos perdieran la capacidad de mantener un vuelo estable. El avión perdió altitud continuamente mientras se ladeaba hacia la izquierda, hasta que se estrelló en el agua una posición apuntando ligeramente hacia la izquierda con el morro del avión apuntando hacia arriba», añade el informe, que destaca que no se encontraron signos de un posible mal funcionamiento técnico del aparato que pudieran haber explicado su caída.