Occidente no descarta la opción militar en Libia, mientras Gadafi prepara un contraataque

La insurrección contra el coronel Muamar Gadafi controlaba el lunes vastos territorios de Libia y la mayoría de los pozos petrolíferos, mientras los países occidentales no descartan la opción militar.

La insurrección contra el coronel Muamar Gadafi controlaba el lunes vastos territorios de Libia y la mayoría de los pozos petrolíferos, mientras los países occidentales no descartan la opción militar para frenar al régimen de Gadafi, que atrincherado en Trípoli podría estar preparando un contraataque para recuperar algunas de las ciudades perdidas.

Gadafi y sus fuerzas controlaban el lunes sólo Trípoli y su región, según afirmó la Comisión Europea, que añadió que el régimen del dictador libio había perdido el control de los principales yacimientos de petróleo, ahora en manos de los insurgentes. Estos incluso reanudaron el lunes por la noche las exportaciones de crudo desde la región oriental del país, la primera en rebelarse contra Gadafi. Mientras tanto el «Consejo Nacional Independiente» creado el domingo para gobernar las «ciudades liberadas» estudiaba una marcha sobre la capital, Trípoli, donde el líder libio se ha atrincherado ajeno a la realidad y sin mostrar ninguna intención de abandonar el poder por su propia voluntad.

En medio de esta tensa situación, fuentes del Pentágono indicaron que el ejército estadounidense está preparándose para un posible intervención militar en la zona con medios aéreos y marítimos, aunque precisando que la decisión aún no ha sido tomada y no hay un plan fijo para intervenir en Libia, donde Muammar el Gadafi, de 68 años y que lleva 42 en el poder, parece estar preparando un contraataque para recuperar el control de algunas ciudades próximas a Trípoli. Así lo indicaron los residentes de Nalut, a unos 60 kilómetros de la frontera tunecina en el oeste de Libia, que está en poder de los opositores.

«Mi pueblo me adora. Morirían por protegerme», aseguró el líder libio al ser entrevistado por el canal de televisión estadounidense ABC. Gadafi negó además haber usado su fuerza aérea para atacar a los manifestantes, y volvió a insistir en la idea de que las revueltas habían sido organizadas por Al Qaeda suministrando drogas a los jóvenes en la bebida. Gadafi se burló de la amenaza que representa para él el levantamiento popular, y en varios momentos de la entrevista llegó incluso a reirse.

Las declaraciones de Gadafi fueron calificadas como «delirantes» por la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, quien dijo que el dictador libio está «desconectado de la realidad» y no es apto para dirigir el país, y que está «masacrando a su propio pueblo». La representante estadounidense reconoció además que Washington estaba en conversaciones con sus socios de la OTAN y otros aliados sobre posibles opciones militares, e indicó que se había bloqueado el acceso a Gadafi y su familia de unos 30.000 millones de dólares en activos en Estados Unidos.