Los icónicos barcos de venta de pescado desaparecerán de Eminönü

El ayuntamiento de Estambul ha dado hasta fin de mes a los tradicionales barcos que venden bocadillos de pescado para abandonar los muelles, una decisión criticada por muchos ciudadanos.

Los característicos barcos de venta de bocadillos de pescado que durante décadas han sido parte casi indispensable del paisaje del barrio de Eminönü de Estambul, podrían tener literalmente los días contados si el ayuntamiento metropolitano de la ciudad no retira la orden de desalojo en la que advierte a los vendedores que tienen hasta el 1 de noviembre para abandonar los muelles del Cuerno de Oro.

Según informaron medios turcos, la orden de desalojo emitida por las autoridades municipales obliga a estos icónicos puestos de venta de pescado sobre el agua a abandonar la zona antes de que acabe el mes de octubre, so pena de ser desalojados por la policía si no cumplen con el requerimiento.

En declaraciones a los periodistas hechas por Arif Hikmet İlke, portavoz de la cooperativa que agrupa a los vendedores de pescado, éste urgió al ayuntamiento a reconsiderar su posición. «El Balık-ekmek (los bocadillos de pescado) es una parte de la cultura de este barrio. Les pedimos que tengan en cuenta esto al tomar su decisión. Como propietarios de estos barcos, hacemos todo lo posible para atender bien a nuestros clientes», subrayó İlke.

Los tres barcos anclados junto al Puente Galata que atraviesa el estuario del Cuerno de Oro pagan cada año unas 900.000 liras -unos 140.000 euros- en concepto de alquiler al ayuntamiento, y dan trabajo a unas 150 personas. Sin embargo el consistorio de la ciudad ha anunciado que no sólo no renovará la licencia a los actuales propietarios sino que tampoco otorgará nuevas, por lo que estos tradicionales puestos desaparecerán para siempre.

Un nuevo proyecto para el casco histórico de Estambul

Y es que al parecer y según fuentes municipales consultadas por la prensa turca, el Ayuntamiento Metropolitano de Estambul planea darle un nuevo enfoque al casco histórico de la ciudad y más concretamente al histórico distrito de Fatih, que incluye -además del barrio de Eminönü- lugares monumentos tan carismáticos como la Mezquita Azul, el museo de Santa Sofía o el Palacio Topkapı.

«Un proyecto integral está siendo desarrollado con respecto a la península histórica. El barrio de Eminönü será parte de él. Ha habido en él algunas imágenes poco adecuadas», declaró al diario turco Hürriyet un funcionario del ayuntamiento que no quiso desvelar su identidad por no estar autorizado a realizar comentarios en público.

Los ciudadanos de Estambul apoyan los puestos de venta

Preguntados sin embargo por la orden de desalojo, los ciudadanos de Estambul se han mostrado a favor de los puestos de venta y en contra de la ordenanza municipal. «Son un icono de Estambul, han estado aquí durante años. Es algo bueno para los turistas y, si hacen bien su trabajo y pagan sus impuestos, deberían seguir ahí», declaró uno de ellos, llamado Ali Yılmaz.

«La gente viene aquí desde toda Turquía«, aseguró otro identificado como Özcan Karabulut, que subrayó que los vendedores de bocadillos de pescado son una parte de la identidad de Estambul. «La gente viene aquí a comer balık-ekmek y a disfrutar de Estambul. No es una buena decisión quitarlos», insistió.

La tradición del balık-ekmek se remonta en realidad a los años 60, cuando pescadores locales comenzaron a instalar pequeñas barbacoas en sus barcos para cocinar el pescado recién capturado el mismo día y venderlo al público. De hecho tradicionalmente estos puestos de venta de pescado a bordo de barcos estuvieron amarrados en la orilla opuesta, cerca de la Torre Galata, hasta que hace 12 años el ayuntamiento decidió su traslado a Eminönü.