Italia afirma que las revueltas en Libia han causado ya mil muertos

El ministro de exteriores italiano, Franco Frattini, aseguró que los intentos de Gadafi por aplastar la rebelión popular han causado ya al menos un millar de muertos.

El ministro de exteriores italiano, Franco Frattini, aseguró que los intentos de Gadafi por aplastar la rebelión popular han causado ya al menos un millar de muertos y han puesto a Libia al borde de la guerra civil, mientras la UE estudia recortar cualquier relación con el régimen libio y la agencia Frontex estima que habrá un millón y medio de refugiados que huirán del país.

Mientras parecen confirmarse las informaciones de que los manifestantes opositores se han hecho con el control del este del país, incluyendo Benghazi (la segunda mayor ciudad del país), los países que poseen fuertes lazos comerciales con el que es el tercer productor de petróleo de África continúan intentando evacuar a sus ciudadanos.

Francia ha sido el primer país en reclamar sanciones fuertes contra el régimen de Gadafi: «Quiero la suspensión de las relaciones económicas, comerciales y financieras con Libia hasta nuevo aviso», dijo el presidente galo Nicolas Sarkozy. Sin embargo su propuesta se encontró con la oposición de varios países que no quieren aislar a Libia, especialmente después de que varios altos cargos e incluso unidades enteras del ejército libio hayan retirado su apoyo a Gadafi, lo que podría pronosticar su final.

El ministro del Interior, Abdel Fatah Yunes al Abidi, y un asesor del poderoso hijo de Gadafi, han sido los últimos en abandonar el gobierno libio en protesta por la sangrienta e inusitada represión contra los manifestantes, en la que se ha empleado hasta la fuerza aérea. Gadafi ha desplegado sus tropas leales en la capital, Trípoli, donde la gente teme salir a las calles por temor a ser disparados.

Según testigos en la zona gran parte del país se encuentra paralizado y el caos y la anarquía se ha apoderado de casi todo, mientras el líder libio se aferra al poder y asegura que morirá antes de entregar el poder a unos manifestantes que tilda de «drogados» y «mercenarios». Tras su largo discurso en televisión la noche previa, Gadafi llamó a sus seguidores a concentrarse ayer miércoles en la Plaza Verde de Trípoli; pero la convocatoria apenas logró reunir a unos pocos cientos de simpatizantes que portaban su retrato y la bandera verde que impuso el dictador libio como nueva enseña del país tras su llegada al poder hace 42 años.

«Muchas personas tienen miedo de dejar sus hogares en Trípoli, y hombres armados leales a Gadafi están dando vueltas amenazando a las personas que se juntan en grupos», dijo a los periodistas Marwan Mohamed, un tunecino que cruzaba la frontera libia huyendo a su país.

Se estima que hay un millón y medio de extranjeros que trabajan o residen en Libia, donde un tercio de la población son inmigrantes del África subsahariana. Varios testigos describieron escenas de caos mientras la gente intentaba dejar el país. «Es un éxodo bíblico», aseguró el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, que aseguró que «las estimaciones de alrededor de mil muertos son creíbles» y que cientos de miles de personas huirán hacia la Unión Europea.

La tensa situación en Libia -que es miembro de la OPEP- ha disparado los precios del petróleo por encima de los 110 dólares, su máximo en dos años y medio, mientras numerosos extranjeros occidentales que trabajaban en proyectos y empresas contratados por el gobierno libio luchan ahora por librarse de los combates y saqueos y piden a sus gobiernos que los saquen de allí.