Llegan a Turquía dos barcos con 3.000 evacuados de Libia

Dos ferries turcos con 3.000 ciudadanos turcos a bordo evacuados de Libia llegaron a primera hora de este jueves al puerto de Marmaris, en la costa del Mar Egeo.

Dos ferries turcos con 3000 ciudadanos turcos a bordo evacuados de Libia llegaron a primera hora de este jueves al puerto de Marmaris, en la costa del Mar Egeo, donde fueron recibidos por varios ministros en lo que calificaron como «la mayor operación de evacuación de toda nuestra historia».

Los dos ferries habían partido de la ciudad libia de Benghazi el miércoles escoltados por una fragata de guerra turca y llegaban en la madrugada de este jueves a Marmaris, en la costa suroccidental de Turquía, donde varios hospitales de campaña y autobuses esperaban a los 3.000 repatriados, que estallaron de alegría al llegar a puerto.

Exhaustos por todo lo que han pasado y por el viaje, pero felices y aliviados por estar de nuevo en casa y en lugar seguro, los evacuados fueron recibidos en el puerto por varias autoridades, incluyendo el ministro de Transportes Binali Yıldırım y el ministro de Salud Recep Akdağ. La mayoría de los ciudadanos turcos que viajaban a bordo de los ferries que llegaron a Marmaris son trabajadores empleados por alguna de las 200 empresas turcas que desarrollaban proyectos de construcción en Libia por un valor de 15.000 millones de dólares. Además de turcos, a bordo viajaban 30 ciudadanos de otros países, que han pedido en los últimos días ayuda también a Turquía para evacuar a sus propios ciudadanos.

«Estamos llevando a cabo la mayor operación de evacuación de nuestra historia», aseguró por su parte a la prensa el ministro de Exteriores turco Ahmet Davutoğlu, que recordó que además del objetivo de repatriar a los 25.000 ciudadanos turcos que viven y trabajan en Libia, hay 21 países hasta la fecha que han pedido ayuda a Turquía para evacuar también a sus nacionales.

Entre los que llegaron sanos y salvos a Marmaris se encontraba Mustafa Öztekin, un hombre que trabajaba para una empresa turca en la ciudad oriental de Benghazi y que relataba la violencia y el miedo que ha vivido estos días en Libia. «Nuestro lugar de construcción y nuestro campamento fueron saqueados. Huímos al aeropuerto pensando que sería seguro, pero los manifestantes también saquearon el aeropuerto», aseguró. «Estábamos aterrorizados, pero ellos (los manifestantes) rápidamente nos tranquilizaron diciéndonos que no tenían nada en contra de los turcos. Sólo estaban en contra del régimen (de Gadafi)», relató Mustafa. «De hecho, fueron los manifestantes quienes nos acompañaron al estadio, donde esperamos durante dos días a ser evacuados».

Halil İbrahim Yurttutan, otro trabajador turco en Libia, contó que fueron testigos desde el edificio de la compañía de cómo las milicias anti-Gadafi perseguían y mataban a varios mercenarios del África subsahariana empleados por el gobierno contra los opositores. «Mataban a cualquier mercenario que capturaban, no tenían piedad», aseguró aún conmocionado İbrahim. «Tres de ellos fueron atacados justo frente a nosotros con cuchillos y otros objetos punzantes. A dos los mataron y quedaron tendidos en el pavimento; llevamos al tercero al hospital, pero no sabemos lo que le ocurrió», continuó relatando İbrahim, añadiendo que también había sido testigo de un funeral masivo por medio centenar de víctimas asesinadas por seguidores de Gadafi.

Ali Tumkaya, responsable de recursos humanos de la empresa turca Sembol, que estaba construyendo una universidad en la ciudad libia de Benghazi, contó a los periodistas que las milicias anti-gubernamentales llegaron al aeropuerto para saquearlo, y que llevaban camionetas en las que había más de una veintena de cadáveres, que según asegura Tumkaya eran soldados mercenarios de Gadafi procedentes del África subsahariana.

Şaban Sarıdağ, otro de los trabajadores turcos que llegó en la madrugada al puerto egeo de Marmaris tras varios días de pesadilla, relató por su parte que las milicias armadas anti-Gadafi que llegaron al aeropuerto golpearon y arrojaron al suelo carteles y paneles con el retrato del dictador libio y prendieron fuego a parte de las instalaciones. No obstante añadió que los opositores se mostraron amables con los turcos refugiados en el aeropuerto, a quienes llevaron un camión lleno de comida, mantas y estufas.