Erdoğan califica sus esfuerzos por cambiar la constitución de »pérdida de tiempo»

Los esfuerzos por cambiar la Constitución turca son una cuestión clave para avanzar en las negociaciones con la UE.

El primer ministro turco calificó este jueves los esfuerzos de su partido AKP por cambiar la Constitución turca -una cuestión clave para avanzar en las negociaciones con la UE– como una «perdida de tiempo» debido a que el principal partido de la oposición continúa bloqueando en el parlamento cualquier intento por modificarla.

Las palabras del primer ministro Erdoğan, realizadas poco antes de partir para un viaje a Bruselas -el segundo en lo que va de año- que tiene por objetivo impulsar las negociaciones para el ingreso de Turquía en la Unión Europea, podrían ser un signo de que el AKP estaría planteándose aparcar, al menos mientras se mantenga la actual distribución de fuerzas en la Asamblea Nacional Turca, sus planes para reformar la actual Constitución, que realizada tras el golpe militar de 1982, ha sido acusada tanto dentro como fuera de Turquía de restringir las libertades y de ser poco democrática, así como de no ajustarse a la realidad política y social de la Turquía actual.

La actual carta magna turca permite, entre otras cosas, que la ilegalización de un partido sea algo relativamente fácil en Turquía, limita los derechos para los sindicatos y permite que el ejército ejerza una importante influencia en la política nacional; además, hay varias restricciones en la libertad de expresión que suponen un serio obstáculo para los intentos de Turquía por acercarse a la UE, y que numerosas voces en el seno de la sociedad turca han pedido que se eliminen.

El gobierno había prometido que tras las elecciones locales de marzo retomaría sus esfuerzos para reformar y actualizar la Constitución de 1982, y tanto el primer ministro Erdoğan como el presidente Gül han hecho numerosos llamamientos a todas las fuerzas políticas para que colaboren en ese esfuerzo. Sin embargo, cualquier intento del AKP se ha estrellado continuamente en el parlamento con la férrea oposición del CHP, cuyo líder Deniz Baykal se niega a negociar cualquier cambio en la actual carta magna y acusa continuamente al partido de Erdoğan de poseer una «agenda oculta» que pretende acabar con el carácter laico del estado turco, algo que el AKP y el propio Erdoğan niegan rotundamente.

Además el CHP ha vuelto a amenazar con llevar cualquier reforma aprobada en el parlamento ante el Tribunal Constitucional en caso de que el AKP llegase a un acuerdo con el otro gran partido de la oposición, el nacionalista MHP, o con el pro-kurdo DTP. Eso fue lo que hizo, por ejemplo, con la polémica reforma que pretendía autorizar el uso del pañuelo islámico en las universidades del país, que fue aprobada con la única oposición del CHP pero que éste consiguió echar atrás tras llevarla ante el alto tribunal.

«Todos los partidos deberían implicarse en los esfuerzos para reformar la Constitución, pero el principal partido de la oposición (el CHP) rechaza y bloquea todos los esfuerzos. Así que mientras nos enfrentemos con semejante postura, estos esfuerzos no son sino una pérdida de tiempo. Tendremos que continuar con la actual Constitución», dijo el primer ministro turco en declaraciones a la prensa en Ankara.