Bank Asya de Turquía

El Estado turco planea deshacerse del Bank Asya antes de junio

La entidad bancaria, vinculada al movimiento religioso dirigido por Fethullah Gülen y sobre la que el Estado turco asumió el control hace un año por sus fuertes pérdidas, será liquidada si no encuentra un comprador en mayo.

El presidente de la Agencia de Supervisión y Regulación Bancaria de Turquía (BDDK), Mehmet Ali Akben, anunció el martes que el Bank Asya, la entidad bancaria vinculada al movimiento religioso dirigido por Fethullah Gülen que fue puesta bajo control del Estado turco hace un año, será finiquitada definitivamente si no puede ser vendida para finales del mes de mayo.

Según explicó Akben, el Fondo de Garantía de Depósitos de Ahorro (Tasarruf Mevduatı Sigorta Fonu o TMSF, en turco), que asumió el control total de la entidad el 30 de mayo de 2015, está actualmente manteniendo contactos con posibles compradores del Bank Asya, pese a lo cual la determinación de la BDDK es proceder a liquidar el banco si las negociaciones no han llegado a buen puerto para finales del presente mes. El pasado marzo el TMSF ya anunció que resultaba imposible en las actuales condiciones devolver la propiedad del banco a sus antiguos accionistas.

A principios de febrero de 2015 la BDDK anunció que confiscaba el 63% de las participaciones del Bank Asya, vinculado al movimiento religioso Hizmet dirigido por el clérigo turco residente en EE.UU. Fethullah Gülen, citando la falta de transparencia en la gestión y funcionamiento de un banco que no había presentado “estructuras societarias y esquemas de organización claros” que permitieran una “auditoria efectiva de la institución”. La agencia de supervisión bancaria transfirió entonces los derechos de la sociedad al TMSF, que designó una nueva Junta Directiva para la entidad. Pocos meses después, una auditoría de la BDDK reveló que los accionistas mayoritarios del banco habían firmado autorizaciones de pagos en blanco y realizado un elevado número transferencias sospechosas.

Menos de 4 meses después de la intervención parcial realizada el 4 de febrero de 2015, a finales de mayo del mismo año, la BDDK anunció que se hacía con el control completo del Bank Asya después de que la entidad no lograra cumplir con las condiciones que se le habían impuesto en febrero, alegando  además “riesgos para los depositantes, así como para la seguridad y estabilidad del sistema financiero turco”.

El Bank Asya está vinculado al entramado empresarial del movimiento religioso dirigido por Fethullah Gülen, declarado en 2014 “enemigo del Estado turco” y al que el gobierno turco –que busca su extradición de Estados Unidos- acusa de crear con sus seguidores una estructura organizativa o “Estado paralelo” dentro de la administración con el objetivo de hacerse con el control de las instituciones del país. Debido precisamente a esa estrecha vinculación con ese movimiento religioso, Bank Asya venía sufriendo desde 2013 fuertes pérdidas a causa de la fuga de muchos de sus depósitos y la cancelación de importantes contratos con el gobierno, lo que había cuestionado su viabilidad.

En agosto de 2014 la agencia de calificación Moody’s rebajó la nota crediticia de Bank Asya desde B2 (alto riesgo) a Caa1 (de riesgo muy alto), propia de entidades en riesgo de suspensión de pagos, citando una pérdida de ingresos superior al 80% en el último año y una considerable pérdida de activos de calidad. En 2015 la entidad bancaria privada reconoció fuertes pérdidas que ya habían obligado el 26 de septiembre de 2014 a suspender su cotización en la Bolsa de Estambul (BİST).