Decenas de miles de personas despiden a Erbakan en Estambul

El ex primer ministro y líder del Partido de la Felicidad (SP), Necmettin Erbakan, fue enterrado ayer martes en el Cementerio Merkez Efendi de Estambul tras una multitudinaria ceremonia.

El ex primer ministro y líder del Partido de la Felicidad (SP), Necmettin Erbakan, fue enterrado ayer martes en el Cementerio Merkez Efendi de Estambul tras una multitudinaria ceremonia en la Mezquita Fatih a la que asistieron decenas de miles de personas, incluyendo las principales autoridades de Turquía y representantes de otros países.

La Mezquita Fatih de Estambul acogió ayer a una multitud sin precedentes para rendir la última despedida a Necmettin Erbakan, ex primer ministro turco y líder del islamismo en Turquía. Decenas de miles de personas de todos los partidos y tendencias y de todos los rincones del país acudieron ayer a la histórica mezquita. Acompañando a las hijas y al hijo de Erbakan -llamado Fatih, al igual que la mezquita- se encontraban numerosas autoridades, incluyendo el Presidente de la República Abdullah Gül, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, el presidente de la Asamblea Nacional Mehmet Ali Şahin, el vice primer ministro Bülent Arınç, el líder del partido MHP Devlet Bahçeli, el presidente de la República Turca del Norte de Chipre (KKTC) Derviş Eroğlu y su primer ministro  İrsen Küçük, y otros muchos miembros del gobierno y autoridades diversas.

El líder del principal partido de la oposición (CHP), Kemal Kılıçdaroğlu, no pudo asistir a la ceremonia por encontrarse en Reino Unido pero envió una corona de flores; sí que asistió su predecesor, Deniz Baykal, y la ex primera ministra turca Tansu Çiller, que participó en los años 90 en el gobierno de coalición bajo el que sirvió com primer ministro Erbakan. Al acto asistieron también representantes de las Fuerzas Armadas de Turquía, un gesto muy significativo dada la difícil relación que mantuvo siempre el ejército -considerado en Turquía como el «guardián» del laicismo- con el islamista Erbakan.

El llamado cariñosamente «Maestro Erbakan», fue despedido con una ceremonia normal y sin ningún tipo de ceremonia oficial -a pesar de que tenía derecho a ella como ex primer ministro- por expreso deseo suyo. Al multitudinario acto asistieron además representantes de otros países musulmanes, incluyendo Líbano, Malasia, Kuwait, Egipto, Bosnia-Herzegovina, Siria, Arabia Saudí, Nigeria y Marruecos. La delegación bosnia trajo consigo un recipiente con tierra de la tumba del ex presidente bosnio Aliya Izzetbegovic para ser esparcida sobre la tumba de Erbakan.

Quienes peor lo pasaron sin duda alguna ayer fueron los encargados de la seguridad responsables de custodiar a las tres principales autoridades presentes en el funeral: el primer ministro Erdoğan, el presidente Gül, y el presidente del parlamento Mehmet Şahin (los tres antiguos miembros del partido de Erbakan). Prácticamente a empujones pudieron evitar que la multitud aplastara a las tres autoridades, que fueron rodeados por completo por el gentío a pesar de los esfuerzos del personal de seguridad. Finalmente y no sin grandes esfuerzos, tanto Gül como Erdoğan consiguieron hacerse un sitio junto al ataud de Erbakan, cubierto para la ocasión con una tela verde decorada con versos del Corán, y junto al resto de los presentes lo trasladaron a hombros hasta el lugar de su entierro.

Erbakan fallecía el domingo a la edad de 84 años a causa de varias complicaciones en el Hospital Güven de Ankara, donde permanecía ingresado desde principios de enero. Justo al día siguiente se cumplía el aniversario del llamado «Golpe Postmoderno» en Turquía, cuando el 28 de febrero de 1997 la cúpula del ejército turco enviaba un ultimátum obligando a su gobierno a renunciar. A partir de entonces el entonces Partido del Bienestar (RP) presidido por Erbakan fue ilegalizado y él mismo fue obligado a apartarse de la política durante cinco años.

No pocos de los asistentes al acto fúnebre de ayer -como el primer ministro o el presidente turco- fueron de hecho muchos años atrás pupilos de Erbakan, aunque acabaron adoptando una línea política mucho más reformista y liberal que el ultraconservador Erbakan; pero a pesar de las diferencias, todo el mundo quiso despedir ayer al último primer ministro turco depuesto por los militares en Turquía, cuya caída marcó sin embargo un antes y un después en la política turca y fue el último acto de unos militares que ya nunca volverían a tener la autoridad para influenciar en la política del país.