Condena mundial al mortífero atentado suicida en Moscú

La comunidad internacional ha sido unánime a la hora de condenar el atentado suicida que causó ayer lunes al menos 35 muertos y 150 heridos en el principal aeropuerto de Rusia.

La comunidad internacional ha sido unánime a la hora de condenar el atentado suicida que causó ayer lunes al menos 35 muertos y 150 heridos en el principal aeropuerto de Rusia, y que ha puesto en jaque al gobierno ruso en su lucha contra la insurgencia terrorista en el Cáucaso Norte.

El presidente ruso, Dimitry Medvedev, prometió perseguir y castigar a los autores del atentado, que se produjo en la tarde del lunes en la terminal internacional del aeropuerto Domodedovo, situado a unos 22 km al sureste de Moscú. El denso humo llenó el vestíbulo de llegadas de la terminal, y podía verse fuego en una de las paredes del edificio.

Medvedev, que ha definido la insurgencia en el Cáucaso del Norte como la mayor amenaza para la seguridad rusa, retrasó su salida para el Foro Económico Mundial después del atentado. El presidente ruso tenía previsto viajar a Suiza hoy martes para pronunciar el discurso de apertura en el foro anual.

El presidente ruso anunció un incremento en la seguridad en los principales centros de transporte, después de que los terroristas -vinculados a la insurgencia chechena e islamista en el Caúcaso Norte- hayan prometido aumentar su campaña contra los intereses rusos atacando blancos importantes para la economía y el transporte. También han amenazado los Juegos de Invierno de 2014, que está previsto celebrar en Sochi, región que ellos reclaman como parte de su «emirato».

El presidente estadounidense Barack Obama se apresuró a condenar el ataque que calificó como un «atroz acto de terrorismo contra el pueblo ruso», y ofreció toda la ayuda necesaria al gobierno ruso para luchar contra el terrorismo. La condena internacional llegó también desde instituciones como la Unión Europea, la OTAN o Naciones Unidas.

Los analistas creen que los rebeldes del Cáucaso planean intensificar su campaña violenta mientras el país se prepara para las elecciones presidenciales de 2012. Putin lanzó una guerra a fines de 1999 en Chechenia para acabar con la insurgencia separatista en la región, una guerra en la que Moscú se impuso teóricamente pero que a día de hoy muchos dan por no acabada, ya que la insurgencia se ha expandido a las áreas vecinas de Ingushetia y Daguestán.