Al menos ocho fallecidos en Turquía por inhalación de monóxido de carbono

Cada año miles de personas son tratadas por incidentes de este tipo en el país, debido al mal estado de muchas instalaciones de gas o al uso de estufas de combustible.

Dos de tres hermanos fallecieron el martes en la provincia turca de Şırnak, al sureste del país, y otros cinco miembros de una misma familia murieron el lunes en la provincia noroccidental de Bursa, en sendos casos relacionados con muertes por intoxicación con monóxido de carbono procedente de sistemas de calefacción en mal estado.

Fueron los propios padres quienes encontraron a los niños inconscientes en su habitación cuando fueron a despertarlos para ir al colegio en la población de Kurtuluş de la provincia de Şırnak, en medio de un denso humo. Tras pedir ayuda a sus vecinos los niños fueron trasladados a un hospital local, donde desgraciadamente los médicos no pudieron hacer nada por salvar la vida de dos de los tres menores. El tercero de ellos permanece ingresado en el hospital público de Kızıltepe recibiendo tratamiento.

La segunda tragedia relacionada con la intoxicación por monóxido de carbono se produjo el lunes en el distrito de Osmangazi de la provincia de Bursa, al noroeste del país, cuando el padre, la madre y los tres hijos de una misma familia fallecieron en el barrio de Kocahasan cuando dormían en la misma habitación.

Un incidente similar tenía lugar la semana pasada cuando una mujer discapacitada de 39 años moría también por la misma causa en la provincia de İzmir, en la costa turca del Mar Egeo. Fue su hija quien la encontró muerta tras extrañarse porque su madre no salía de su cuarto de baño.

Los fallecimientos por inhalación de monóxido de carbono debido al mal estado de muchas instalaciones de gas o al uso de estufas de combustible son un accidente relativamente frecuente durante el invierno en Turquía, donde en algunas regiones especialmente del interior de Anatolia se producen copiosas nevadas y las temperaturas caen incluso por debajo de los 20 ºC bajo cero, obligando especialmente a las familias con menos ingresos a buscar formas no siempre seguras para calentarse. Cada año, miles de personas son tratadas por incidentes de este tipo en el país.

A medida que llega el invierno, muchos ayuntamientos han comenzado a distribuir información a los ciudadanos explicándoles los riesgos del monóxido de carbono y el peligro de dormir con braseros encendidos, dado que el gas es inodoro y no puede ser detectado a menudo hasta que ya es demasiado tarde para reaccionar.