8 miembros del PKK se entregan en el sureste de Turquía

Ocho miembros del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) huyeron de los campamentos que mantiene la organización terrorista en el norte de Irak y se entregaron.

Ocho miembros del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) huyeron de los campamentos que mantiene la organización terrorista en el norte de Irak y se entregaron este miércoles a las autoridades turcas, según informaron varias agencias de noticias.
 
Los militantes del PKK se entregaron en la ciudad turca de Silopi, situada en la frontera con Irak, y posteriormente fueron trasladados a la ciudad de Diyarbakır, en el sureste del país. Allí prestaron declaración ante las autoridades judiciales turcas, que pusieron en libertad sin cargos a tres de ellos en virtud de la llamada «Ley de Arrepentimiento», que establece una amnistía para aquellos miembros de organizaciones terroristas que se entreguen y no estén acusados de ningún delito.
 
Al parecer, y según la información proporcionada por la agencia de noticias Reuters, el grupo de ocho miembros del PKK escapó de los campos de entrenamiento que mantiene la organización armada en las montañas del norte de Irak fronterizas con Turquía, donde se estima que hay unos 3.000 militantes armados. Según fuentes del ejército turco, al entregarse aseguraron a las autoridades turcas que «un gran número» de miembros del PKK quieren abandonar los campamentos y regresar a la vida civil en Turquía. No obstante, al contrario de las informaciones de Reuters, la agencia de noticias turca Anatolia informó que el número de militantes del PKK que se habían entregado era de siete, no ocho.
 
En los últimos años el PKK ha abandonado su tradicional reivindicación de un estado independiente kurdo en el sureste de Anatolia, acuciado por una creciente presión internacional y por una mejora creciente de los derechos de los kurdos en Turquía, lo que a su vez ha motivado una cada vez mayor pérdida de apoyo popular entre la propia población kurda del sureste de Turquía. Sin embargo, el PKK dice que sólo entregará las armas si se declara una amnistía general para todos sus miembros y líderes, incluyendo a su líder histórico Abdullah Öcalan, que actualmente cumple cadena perpétua. El gobierno turco ha descartado completamente una medida así, y ha reiterado que el único camino que le queda al PKK es su disolución.