Muere Osman Osmanoğlu, el último otomano

El miembro más antiguo de la última dinastía que gobernó el extinto Imperio Otomano, Ertuğrul Osman Osmanoğlu, fallecía el miércoles por la tarde a la edad de 97 años en un hospital de Estambul.

El miembro más antiguo de la última dinastía que gobernó el extinto Imperio Otomano, Ertuğrul Osman Osmanoğlu, fallecía el míercoles por la tarde a la edad de 97 años en un hospital de Estambul. «No me queda mucho tiempo, quiero pasarlo todo en Estambul», dijo en una ocasión en referencia a la ciudad que le vió nacer y partir hacia el exilio.

Osmanoğlu nació en 1912 en el Palacio Yıldız de Estambul -residencia de los sultanes otomanos desde el siglo XIX- cuando la dinastía otomana aún gobernaba lo que quedaba del antiguo Imperio Otomano. A la edad de 10 años Osmanoğlu abandonó su ciudad natal para trasladarse a estudiar a Viena. En noviembre de ese mismo año el nuevo gobierno provisional presidido por Mustafa Kemal Atatürk abolió la institución del sultanato -que ya tenía un poder meramente nominal. Previamente, el 17 de octubre de 1922, Mehmed Vahîdüddin, el último sultán otomano, abandonaba Estambul rumbo al exilio a bordo de un navío inglés.

El 29 de octubre de 1923 se proclamaba la República de Turquía, y cuando en marzo de 1924 se abolió la institución religiosa del califato -último resto que quedaba de soberanía de la dinastía-, todos los miembros de la familia otomana fueron obligados a abandonar el país. Osmanoğlu, que tenía por entonces once años y residía en Austria, era nieto del Sultán Adul Hamid II (1876 – 1909), y por tanto no pudo regresar a su país. Vivió en el exilio y años después se casó con Zeynep Tarzi, hija del Príncipe Abdulfettah Tarzi de Afganistán y de Pakize Tarzi, una doctora turca.

El gobierno turco concedió una amnistía a la antigua familia imperial en 1974 y le permitió la entrada al país, pero Osmanoğlu -que residía por entonces en Venezuela- la rechazó alengado que no había hecho nada malo, y no quiso volver a Turquía.

Finalmente, tras 70 años viviendo en el exilio, Osmanoğlu regresó a su país natal en 1992, y desde 1994 se convirtió en el miembro vivo más antiguo de la dinastía otomana. Incluso a pesar de haber pasado la mayor parte de su vida en el extranjero, el último superviviente de la época en que aún gobernaban los sultanes en Estambul hablaba un buen turco, según él gracias a que lo practicaba con su padre y sus hermanos, ya fallecidos. Además del turco, era capaz de hablar con fluidez inglés, alemán y francés, y entendía italiano y español, así como otomano (la lengua hablada y escrita en el antiguo Imperio Otomano, hasta su transformación a partir de 1928 en el turco moderno). «Murió hacia las 20:30, no le dejé un momento solo durante sus últimas horas de vida», dijo su esposa Zeynep.