Un monumento en Estambul honrará la memoria de la familia armenia Balyan

La estirpe de arquitectos más ilustre del Imperio otomano, a la que debemos edificios como el Palacio de Dolmabahçe o la mezquita de Ortaköy, tendrá su propio monumento gracias a un proyecto que también restaurará sus tumbas.

La tumba familiar de los Balyan, situada en el cementerio de Surp Haç, en el barrio estambulita de Üsküdar, está siendo renovada gracias a una iniciativa de la Asociación Armenia de Arquitectos e Ingenieros (HAYCAR) y al mecenazgo de Anuşavan Hraç Kırımızyan. Además, se erigirá un momento en honor de la ilustre familia sin la cual es imposible entender el Estambul del siglo XIX.

El proyecto, que oficialmente comenzó el 18 de septiembre con una ceremonia en el propio cementerio, debe su origen a la decisión de Anuşavan Hraç Kırımızyan de reparar las tumbas de sus correligionarios.

“Visitamos las tumbas de nuestros familiares en el cementerio de Surp Haç. La tumba de mi tía está al lado de las de los Balyan y vi que ésta se encontraba en mal estado. Contacté con el Patriarcado Armenio de Constantinopla y con HAYCAR sobre este tema. Junto con mi hermano Hagos Kırımızyan quisimos financiar la restauración, que esperemos que esté acabada en mayo de 2016. Así que (los arquitectos) Tavit Aynalı, Kevork Özkaragöz y Nazar Binatlı tienen mucho trabajo, ya que son los directores del proyecto. Espero que nuestra iniciativa ayude a concienciar a la gente para que ayude a conservar este tipo de estructuras”, dijo Hraç Kırımızyan en declaraciones recogidas por el diario turco-armenio Agos.

Hraç Kırımızyan, graduado de la Universidad Politécnica de Estambul, también declaró que tiene la intención de crear un mapa que muestre los edificios construidos por la familia Balyan. Mientras tanto, Nazar Binatlı confirmó que los mármoles de la tumbas están siendo restaurados en Afyon, y que una vez terminada la restauración serán instalados junto con un pilar y un arco que señalarán la tumbas.

¿Quiénes eran los Balyan?

Quien haya visitado Estambul sin lugar a dudas se habrá deleitado con monumentos construidos por la familia Balyan. De origen armenio, los Balyan hicieron su aparición a finales del siglo XVIII con el patriarca de la dinastía, Krikor Balyan, la mayoría de cuyas obras ya solamente existen en los libros de texto.

A Krikor le sucedió su hijo Garabet, a quien debemos, entre otros edificios, el Palacio de Dolmabahçe y la mezquita de Ortaköy, trabajando en ambos junto a su hijo Nikoğos, quién también levantó el Pabellón de Küçüksu. El otro vástago de Garabet, Sarkis, también se dedicó a la arquitectura y colaboró con su padre para levantar el Palacio de Beylerbeyi y, ya por su cuenta, el Palacio de Çırağan.

Estos son solamente una muestra de los edificios diseñados por la ilustre estirpe de los Balyan, que trabajaron a las órdenes de los sultanes otomanos Abdülhamid I (r. 1774-89), Selim III (1789-1807), Mustafa IV (1807-08), Mahmud II (1808-39), Abdülmecid I (1839-61), Abdülaziz I (1861-1876), y Abdülhamid II (1876-1909), para muchos de los cuales también construyeron sus mausoleos.