Turquía incrementa los controles de seguridad en sus aeropuertos

La medida, que ya ha sido tomada en varios aeropuertos de Europa, se produce después de que Estados Unidos haya advertido sobre la posibilidad de que Al-Qaeda haya desarrollado un explosivo indetectable.

Las autoridades turcas han incrementado las medidas de seguridad en el aeropuerto Atatürk de Estambul –el más importante de la ciudad- después de que el gobierno de Estados Unidos haya emitido una alerta de seguridad sobre un posible plan de miembros de Al-Qaeda para colar en los aviones un nuevo tipo de explosivo oculto a los habituales sistemas de detección.

La amenaza potencial provocará sin duda retenciones más largas en un aeropuerto ya de por sí al límite de su capacidad –lo que ha llevado al gobierno turco a iniciar las obras de un tercer aeropuerto que será uno de los mayores del mundo- pero afectará especialmente a aquellos pasajeros que utilicen Estambul como punto de partida o tránsito hacia Estados Unidos.

Entre otras medidas, además de sacar de sus bolsas de transporte los ordenadores portátiles como se venía haciendo hasta ahora, los pasajeros deberán pasar chequeos y escáneres más exhaustivos y tendrán que mostrar también en los controles de seguridad sus teléfonos móviles, retirar la carcasa y mostrar que funcionan correctamente al personal de seguridad del aeropuerto. Esto implicará además que aquellos dispositivos electrónicos que no estén cargados y por tanto no puedan encenderse no estarán permitidos a bordo de los aviones.

Recientemente los servicios de inteligencia de Estados Unidos han mostrado su preocupación por los intentos por parte de células de la red terrorista Al-Qaeda de producir un tipo de bomba que pase desapercibida en los controles de los aeropuertos. Según informó la prensa turca, pese a que aún no existen evidencias de que tal explosivo haya sido creado o de que haya una amenaza directa a los EE.UU., los informes de inteligencia insisten en que los planes para fabricar un explosivo de este tipo existen y que pasarían por ocultarlo en zapatos, aparatos electrónicos o incluso en productos cosméticos.

Washington ha dado ya el aviso y países como Francia, Alemania o Reino Unido han comenzado en los últimos días a incrementar las medidas de seguridad en sus aeropuertos ante esta posibilidad, aplicables especialmente a los viajeros con destino a Estados Unidos como es el caso de Francia y Alemania. Reino Unido sin embargo ha decidido aplicar registros más exhaustivos a todos los viajeros –no sólo a los que viajan a territorio estadounidense- obligándoles a demostrar que sus dispositivos electrónicos funcionan correctamente antes de poder embarcar en el avión. Está previsto que estas nuevas medidas de seguridad se prolonguen al menos durante todo el verano.