Turquía espera mejorar sus relaciones con Francia tras la marcha de Sarkozy

La victoria de François Hollande en las presidenciales francesas del domingo abre la puerta a la posibilidad de que se reparen las relaciones turco-francesas, muy deterioradas bajo el mandato de Sarkozy, pero en Ankara domina la cautela sobre el nuevo presidente.

La elección del candidato socialista francés François Hollande en los comicios presidenciales cuya segunda y última vuelta se celebró el pasado domingo en Francia no suponen un borrón y cuenta nueva en las deterioras relaciones entre París y Ankara, pero abren una puerta a la mejora de los lazos entre los dos países tras años de afrentas y desafíos durante el mandato de Nicolas Sarkozy.

«Turquía y Francia nunca han sido hostiles entre ellos, y tampoco ahora tenemos tal intención», declaraba el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan el lunes en declaraciones hechas a los periodistas desde Eslovenia, expresando su confianza en que la nueva etapa bajo Hollande permita enmendar esas relaciones.

Erdoğan, que no dudó en señalar a Sarkozy como el principal culpable del deterioro de los lazos entre las dos naciones, afirmó además que le gustaría ver el amanecer de una nueva era entre Francia y Turquía tras la llegada a la presidencia del candidato socialista. «Espero que el reestablecimiento de los lazos (entre Turquía y Francia) corrija también los errores cometidos contra Turquía en su proceso de adhesión a la Unión Europea», subrayó el premier turco.

El diario turco Hürriyet recogía estos días tras la resaca electoral del domingo en Francia las declaraciones hechas por una fuente de la diplomacia turca, que quiso permanecer bajo el anonimato por la prohibición de realizar declaraciones públicas que tienen los funcionarios en el país euroasiático. «Nadie debería esperar un panorama de color de rosa», dijo la fuente subrayando que la llegada de Hollande al Palacio del Elíseo no supondrá una reparación de las relaciones turco-francesas de la noche a la mañana.

«Hay muchas cosas que París necesita hacer antes de que podamos declarar una reconciliación», añadieron las fuentes diplomáticas, pidiendo al nuevo líder francés que no mezcle el debate sobre el genocidio armenio con el proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea, algo que Hollande pero también Sarkozy llegó a hacer en lo que para muchos fue un intento desesperado por ganarse los votos de la influyente comunidad armenia en Francia cuando todas las encuestas ya auguraban su postrera derrota. De hecho la diplomacia turca considera que la postura que mantenga la nueva presidencia francesa con respecto al bloqueo de las negociaciones para la entrada de Turquía en la UE.

El hecho incuestionable es que los lazos entre los dos países sufrieron fuertemente durante los 5 años que duró el mandato de Sarkozy. Su declarada y manifiesta aversión por una Turquía integrada en la Unión Europea -algo que no dudada en reiterar abiertamente- incluyeron el bloqueo directo por parte de París de 5 de los 33 capítulos de las negociaciones entre Ankara y Bruselas para la adhesión de Turquía. A ello se unieron sus desplantes a las autoridades turcas o sus codeos con la poderosa diáspora armenia pidiendo a Turquía que reconociese la existencia del genocidio armenio e intentando repetidas veces -sin éxito- aprobar leyes que criminalizasen su negación, acabaron por colmar la paciencia de Turquía, que llamó a consultas a su embajador en París e impuso varias sanciones económicas, políticas y militares contra Francia.

Sobre estas sanciones en particular se pronunciaba precisamente el lunes el primer ministro Erdoğan, diciendo que habrá que esperar a ver cómo se desarrolla la nueva política francesa con respecto a Turquía bajo la presidencia de Hollande. «Me gustaría que declaraciones como 'Turquía no puede unirse a la UE antes de que resuelva sus problemas con Armenia' no hubieran sido hechas», dijo el primer ministro turco refiriéndose a cierta retórica populista empleada por el candidato socialista -que también buscaba los votos de la comunidad armenia francesa- durante la campaña electoral. Erdoğan reiteró además nuevamente la consigna de Turquía, que es que la historia debe dejarse a los historiadores y ser debatida en ámbitos científicos, y no a los políticos para que sea debatida en los parlamentos nacionales.