El presidente francés se ha negado desde el lunes a hablar con Abdullah Gül sobre la ley que podría aprobar el jueves el parlamento galo, y que condenaría a cualquiera que cuestione la existencia del genocidio armenio.
En un gesto totalmente inusual en los anales de la diplomacia, el presidente francés Nicolas Sarkozy se ha negado desde el lunes a conversar por teléfono con su homólogo turco, Abdullah Gül, quien pretendía hablar con el mandatario galo para transmitirle sus impresiones acerca de la proposición de ley para criminalizar la negación del genocidio armenio que el parlamento francés debatirá el jueves.
Según se hizo eco ampliamente la prensa turca citando fuentes de la Oficina del Presidente de Turquía, el Palacio del Elíseo recibió el lunes una notificación oficial en la que se manifestaba el deseo de Abdullah Gül de conversar personalmente a través del teléfono con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy. Sin embargo la solicitud no fue siquiera respondida por la presidencia francesa, según hicieron saber fuentes de la Presidencia de Turquía, quienes indicaron que no habían recibido una sola respuesta de Sarkozy (a la petición) desde el lunes. «Sarkozy no ha tenido el coraje de hablar con Gül sobre el tema», dijo la misma fuente en declaraciones a varios medios turcos bajo condición de anonimato.
El gesto de Sarkozy, que ha sido considerado como toda una falta de respeto en Turquía, ha obligado al presidente turco a expresar su mensaje no en persona como deseaba sino a través de un comunicado escrito publicado en la web oficial de la Presidencia, en el que pedía al parlamento francés que rechazase de inmediato el proyecto por considerar que pone en peligro los históricos lazos de amistad entre Francia y Turquía además de ahondar en una solución política para una cuestión -la existencia o no del genocidio armenio- que debería ser dirimida por los historiadores.
«Espero que esta iniciativa, que desprecia la libertad de expresión y bloquea incluso el camino hacia una investigación científica objetiva (del genocidio armenio), sea abandonada en el menor tiempo posible», dice Gül en la nota.
«Resulta extraño y da qué pensar que este tipo de iniciativas siempre coincidan con períodos electorales», continúa el comunicado del presidente turco en el que éste añade que «juzgar la historia de un país por medio de maniobras políticas parlamentarias, y distorsionar la historia en pro de unos fines políticos es algo que carece del más mínimo respeto… Espero que la razón y el sentido común prevalezcan en Francia», concluye el presidente turco.
Está previsto que el parlamento francés vote el jueves una propuesta de ley que supondría multas que podrían llegar hasta los 45.000 euros y penas de hasta un año de prisión para cualquiera que ponga en duda que la muerte de miles de armenios durante los años finales del Imperio Otomano -entre 1915 y 1917, en plena I Guerra Mundial- supuso un genocidio deliberado con el fin de exterminar a la población armenia de Anatolia. establecería en ese caso multas que podrían llegar a los 45.000 euros y penas de hasta un año de prisión.
Los armenios -cuya población se acerca al millón de personas en Francia, donde constituyen un poderoso lobby- afirman que un millón y medio de ellos murieron durante los años finales del Imperio Otomano en una campaña sistemática de exterminio, y llevan años intentando que varios países aprueben resoluciones de reconocimiento de su genocidio. Turquía niega esas cifras y reconoce que miles de armenios pero también de turcos murieron durante aquellos años debido al caos y las luchas de la I Guerra Mundial, y no como consecuencia de una matanza deliberada. Ankara sostiene además que la cuestión debería ser dilucidada por historiadores y no por políticos.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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