Davutoğlu: »Lo que está ocurriendo en Francia no se diferencia de las dictaduras de Oriente Medio»

El ministro de exteriores turco considera que imponer por ley a los ciudadanos lo que deben pensar o decir supone una violación del derecho a la libertad de expresión.

El ministro de exteriores turco, Ahmet Davutoğlu, comparó el viernes a los parlamentarios franceses que el jueves dieron el visto bueno en la Asamblea Nacional de Francia a la ley que criminaliza a quien ponga en duda la existencia del genocidio armenio con los dictadores de algunos países de Oriente Medio, como Bashar al-Assad o Muammar el Gadafi, por aprobar una ley que a su juicio impone una forma de pensamiento a los ciudadanos.

«Los gobernantes de Oriente Medio dictan a su pueblo lo que pueden pensar o decir… Esto es lo que ahora mismo está ocurriendo en Francia», afirmó el canciller turco durante una conferencia ofrecida el viernes a la que asistieron todos los embajadores de Turquía en el extranjero.

«Cualquier persona que haya abandonando en algún momento Anatolia es parte también de la diáspora turca», dijo Davutoğlu subrayando la igualdad de todos los turcos al margen de su etnia o creencias religiosas, al tiempo que pidió a los europeos que defiendan derechos como la libertad de expresión u opinión. «Si los europeos no lo hacen, entonces nosotros lo haremos», afirmó.

El jueves la Asamblea Nacional Francesa (cámara baja del parlamento francés) aprobó con apenas medio centenar de diputados presentes (de un total de 577) una ley que considera un crimen la negación, el cuestionamiento o la simple minimización de los hechos que acontecieron a la población armenia de Anatolia entre los años 1915 y 1917, que Armenia y su diáspora considera un genocidio en el que murieron un millón y medio de armenios y que Turquía defiende que fueron consecuencia del caos de la I Guerra Mundial y los años finales del Imperio Otomano, afirmando que hay pruebas de que hubo tantas víctimas turcas como armenias.

La ley establece multas de hasta 45.000 euros y penas de cárcel de incluso un año para cualquiera que ponga en duda que tales hechos constituyeron un genocidio cometido por los turcos otomanos contra la población armenia, incluso aunque se haga en ámbitos académicos o científicos. Sus detractores tanto en Turquía como en Francia la consideran una maniobra política del presidente Sarkozy para ganarse los votos de la influyente comunidad armenia en Francia de cara a las presidenciales de 2012, pero la medida -que aún debe ser aprobada por el Senado y ha sido rechazada por éste en anteriores ocasiones, ha causado un serio deterioro en las relaciones bilaterales entre Francia y Turquía, que ya anunció la retirada de su embajador en París y la suspensión de los acuerdos políticos, militares y comerciales con el gobierno galo.