Una delegación turca visita París para evitar la resolución sobre el genocidio

El parlamento francés podría aprobar este jueves una ley que establece penas de cárcel y multas de hasta 45.000 euros para cualquiera que cuestione que los turcos otomanos cometieron un genocidio contra los armenios a finales de la I Guerra Mundial.

Una delegación parlamentaria turca se encuentra desde el lunes en París para tratar de evitar que el parlamento francés apruebe este jueves una resolución que propone criminalizar con penas de prisión y multas a cualquiera que niegue la existencia del genocidio armenio.

El jefe de la delegación, Volkan Bozkır dijo en unas declaraciones hechas a la prensa y recogidas por la agencia de noticias turca Anatolia que de aprobarse esta resolución supondría una violación básica de los derechos y libertades fundamentales. «Estamos aquí para hablarles a las autoridades francesas acerca de las consecuencias negativas que la resolución tendría en las relaciones turco-francesas si es aprobada», dijo.

Bozkır recordó que el volumen de intercambios comerciales entre los dos países supera los 13.000 millones de euros y que hay casi 2.000 empresas turcas con negocios en Turquía, con una inversión total que supera los 6.000 millones de euros. Además alrededor de un millón de turistas franceses visitan el país euroasiático cada año.

Sin embargo el jefe de la delegación advirtió que de aprobarse una resolución así se iniciará un «período preocupante» en las relaciones entre los dos países que podría dar al traste con la colaboración que Turquía y Francia mantienen para lograr la paz y la estabilidad en regiones especialmente conflictivas como Oriente Medio.

Está previsto que el parlamento francés vote el jueves una propuesta de ley que supondría criminalizar la negación de que la muerte de miles de armenios durante los años finales del Imperio Otomano -entre 1915 y 1917, en plena I Guerra Mundial- supuso un genocidio deliberado con el fin de exterminar a la población armenia de Anatolia, de forma similar a la campaña de exterminio que los nazis llevaron a cabo contra los judíos tres décadas después. La ley -de aprobarse- establecería en ese caso multas que podrían llegar a los 45.000 euros y penas de hasta un año de prisión.

Turquía amenazó la semana pasada con retirar a su embajador en París si el parlamento galo aprobaba la ley, que ya fue rechazada en 2006. El ministro de exteriores turco, Ahmet Davutoğlu, afirmó hace unos días durante una comparecencia ante la Asamblea Nacional Turca que criminalizar la negación del genocidio armenio demostraría que en Francia se impone una «mentalidad medieval» con una ley que «creará un nuevo dogma sobre la forma de entender la historia, prohibiendo formas alternativas de pensar».

Los armenios -cuya comunidad en Francia suma unas 800.000 personas, la mayor de toda Europa después de Rusia- afirman que un millón y medio de ellos murieron durante los años finales del Imperio Otomano en una campaña sistemática de exterminio, y durante años han intentado que parlamentos de varios países aprueben resoluciones de reconocimiento de su genocidio. Turquía niega esas cifras y reconoce que miles de armenios pero también de turcos murieron durante aquellos años debido al caos y los enfrentamientos de la I Guerra Mundial, y no como consecuencia de una matanza deliberada. Para Ankara la cuestión debería ser dilucidada por historiadores y no por políticos, pero su propuesta de crear una comisión internacional de expertos que examine todos los documentos históricos sobre el supuesto genocidio ha sido rechazada repetidamente por Armenia.