El presidente francés Nicolas Sarkozy llegará este viernes a Ankara en una breve visita de sólo unas horas de duración que llega rodeada de una amplia polémica.
El presidente francés Nicolas Sarkozy llegará este viernes a Ankara en una breve visita de sólo unas horas de duración que llega rodeada de una amplia polémica, tanto por la brevedad como por el hecho de que lo haga en calidad de presidente del G-20 y no como jefe de estado de Francia, país que mantiene bloqueado el proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea.
A su llegada a la capital turca, prevista para esta tarde, Sarkozy tiene previsto mantener reuniones por separado con el Presidente de la República Abdullah Gül y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, con quienes celebrará posteriormente sendas ruedas de prensa conjuntas. Dentro de su breve escala en Ankara, de sólo seis horas de duración, también visitará el Mausoleo de Atatürk (Anıtkabir), donde presentará sus respetos al fundador de la moderna Turquía.
La llegada de Sarkozy viene rodeada de polémica, tanto por la decisión del dirigente galo de que ésta fuera lo más breve posible como por el hecho de que Sarkozy nunca haya realizado una visita oficial a Turquía como presidente francés; esta breve escala en Ankara la realiza, de hecho, como presidente temporal del G-20, y así lo ha resaltado Sarkozy en sus declaraciones, en las que insiste que viene a tratar cuestiones económicas.
En una entrevista realizada con la agencia France-Presse el miércoles, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan reiteraba la decepción que el viaje del presidente francés le inspira. «Seré franco: nos habría gustado recibirle (a Sarkozy) como el presidente de Francia, pero el viernes él viene como presidente del G-20», dijo Erdoğan. «Así que pienso que esta no es una visita al nivel de la amistad que existe entre Turquía y Francia… Turquía, y los lazos turco-franceses, se merecen algo mejor que eso».
El primer ministro turco también lamentó que, a diferencia de él mismo, Sarkozy no hubiera encontrado tiempo a lo largo de todo su mandato para visitar oficialmente Turquía como presidente de Francia desde que llegara al poder hace cuatro años. «También lamentamos que Sarkozy no haya visitado Turquía desde que se convirtió en presidente. El presidente turco fue a Francia, y también yo como primer ministro», añadió Erdoğan.
No obstante y a pesar de las intenciones del dirigente galo de limitar la visita a las cuestiones económicas sin tocar su polémica actitud hacia Turquía, Ankara le ha preparado un buen recibimiento para este viernes que incluye una larga lista de mensajes acerca de los obstáculos que pone París al proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea. «Puede que la visita sea corta, pero encontraremos tiempo para transmitirle explícitamente nuestros mensajes al presidente francés», declaró el jueves al diario turco Hürriyet un responsable del ministerio de exteriores turco, que no quiso dar su nombre. La misma fuente dejó claro además que aunque Sarkozy llegue a Turquía en calidad de presidente temporal del G-20, temas como las negociaciones entre Turquía y la UE, la cuestión de Chipre y otras cuestiones relevantes entre Ankara y Francia serán tema de conversación en las reuniones que el presidente francés mantendrá con las autoridades turcas.
Mientras tanto en una entrevista mantenida esta semana para la edición internacional del diario turco Hürriyet, Sarkozy reiteraba la oposición de su gobierno a que Turquía sea miembro de pleno derecho de la UE y calificaba las actuales negociaciones en curso -que París mantiene bloqueadas- como «un mero instrumento» para profundizar unas relaciones entre Bruselas y Ankara que el presidente galo considera, en cualquier caso, muy necesarias.
«Creo que es necesario mantener lazos estrechos entre Turquía y la Unión Europea tanto como sea posible, sin ir más allá hacia una pertenencia plena (a la UE) que de hecho podría no ser beneficiosa ni para Turquía ni para la UE», dijo Sarkozy, volviendo a apostar por su idea de una «asociación estratégica» como alternativa a la entrada del país euroasiático en la Unión Europea, una opción que Ankara rechaza por completo exigiendo el respeto de los acuerdos firmados entre las dos partes.
«Turquía es un gran país. Es un puente entre el Este y el Oeste, un país que tiene un papel irremplazable dado que conecta dos mundos diferesntes», explicó Sarkozy, cuyo gobierno mantiene bloqueados cinco capítulos clave de las negociaciones de adhesión por motivos meramente políticos, tratando de «edulcorar» su controvertida postura sobre Turquía y su papel en Europa. «Este papel, que el mundo actual necesita más que nunca, no puede ser jugado por ningún otro país. Eso significa que Turquía es un país sin parangón».
«¿Por qué no soñar con una gran región económica y humana común, en la que Turquía, junto con Rusia, puedan ser sus principales pilares?», añadió Sarkozy exponiendo su particular visión de lo que deberían ser las relaciones entre Europa y sus vecinos, insistiendo en ver a Turquía como un país de Oriente Medio antes que europeo.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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