El primer ministro turco califica de »discriminatoria y racista» la ley francesa sobre el genocidio

Recep Tayyip Erdoğan afirmó que la legislación aprobada por el Senado francés supone un regreso a la «mentalidad medieval» y va en contra de todos los valores europeos.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, se refirió el martes a la decisión tomada el lunes por la noche por el Senado de Francia de ratificar la ley que penaliza con cárcel y multas de miles de euros el cuestionamiento o la negación de la existencia de un genocidio cometido hace un siglo por los turcos contra los armenios, diciendo que no tenía ninguna validez para Turquía y calificándola de «discriminatoria y racista».

Este proyecto de ley, aprobado por la Asamblea Nacional Francesa y el Senado, no tiene ninguna validez para nosotros», afirmó Erdoğan durante una reunión del grupo parlamentario de su partido AKP celebrada el martes por la mañana en Ankara, al día siguiente de que la cámara alta del parlamento francés ratificara la ley tras casi seis horas de un debate que se prolongó hasta bien entrada la noche. A finales de diciembre la Asamblea Nacional Francesa (cámara baja) había apoyado la proposición con apenas medio centenar de sus 577 diputados presentes, tras lo cual Turquía había suspendido sus acuerdos económicos, diplomáticos y militares con Francia y había retirado a su embajador en París.

A juicio del primer ministro turco, la legislación aprobada supone una recuperación de una «mentalidad medieval» en la que los gobiernos dictan a los ciudadanos qué deben pensar, además de ir en contra de los valores europeos. «Nosotros aún tenemos la esperanza de que este error sea corregido», dijo Erdoğan refiriéndose al recurso presentado contra la ley -que ya había sido tachada de inconstitucional por una comisión del propio Senado francés- ante el Tribunal Constitucional de Francia.

A este respecto, el líder del partido gobernante AKP apeló al «sensato pueblo francés y a los intelectuales de Francia» para que se opongan a una ley que constituye una forma clara de «discriminación, racismo y aniquilación de la libertad de pensamiento», dijo Erdoğan. «Aún estamos en nuestro período de paciencia (tras la aprobación de la ley). Daremos la respuesta necesaria en función del curso de los acontecimientos», añadió el primer ministro turco, dando a entender que Turquía esperará a que la ley entre definitivamente en vigor y supere los obstáculos legales y judiciales para emprender acciones contra el gobierno galo.

«Así como la amistad de Turquía es un gran título, su enemistad es también un gran título para unas pocas personas. Pero nosotros ni siquiera concedemos este título (de enemistad hacia Turquía) a la posición francesa. Nunca permitiremos que nadie obtenga beneficios políticos a costa de Turquía… Lo que se está haciendo (en el parlamento francés) es un intento de ganar votos a través de una hostilidad hacia Turquía», subrayó el primer ministro en clara referencia al presidente galo Nicolas Sarkozy, uno de los máximos impulsores de esta ley y que se presenta como probable perdedor ante las próximas elecciones presidenciales francesas.

«Aquellos que permanezcan en silencio ante tales medidas, estarán haciendo oídos sordos a las pisadas del fascismo que está llegando a Europa», dijo Erdoğan, añadiendo que debe ser el pueblo francés quien juzgue a Sarkozy y sus colaboradores por su actuación.