Miles de manifestantes contra la represión china en el Tíbet ensombrecieron este domingo el recorrido de la llama olímpica por las calles de Londres, durante el cual algunos activistas intentaron arrebatar o incluso apagar la antorcha.
Los agentes, vestidos con chaquetas amarillas, acompañaron el recorrido de la antorcha desde que salió del estadio de Wembley a las 11h30 hasta que llegó al centro de espectáculos Arena 02 en Greenwich (noreste) hacia las 19H00, de mano de la navegante Ellen McArthur.
Pese al frío y a la nieve, miles de activistas de derechos humanos participaron en las protestas, obligando a la policía a reforzar su operativo de seguridad a lo largo de los 50 km de trayecto, vigilado por más de 2.000 agentes.
A lo largo del itinerario, los manifestantes antichinos intentaron romper el cordón de seguridad que rodeaba la antorcha y se enfrentaron con la policía. Algunos trataron incluso de apagar la llama con un extintor, y otros de arrebatarla, forcejeando con los agentes de la policía que la custodiaban.
«Creo que hemos arruinado la campaña de propaganda de China», dijo a la AFP una militante de derechos humanos, Kim Westwood, envuelta en una bandera pro Tíbet en la plaza de Trafalgar. Los comentaristas estiman que esta jornada será recordada por las imágenes de los choques entre policías y manifestantes.
En muchos puntos del itinerario de la antorcha -que pasó por lugares emblemáticos como el barrio Notting Hill, el Museo Británico o Trafalgar Square-, los manifestantes lograron romper el cordón de seguridad, compuesto por oficiales chinos vestidos de azul y policías británicos.
Miles de manifestantes, con banderas, globos y pancartas, y cientos de policías esperaban la antorcha en Downing Street, sede del Gobierno británico, donde el primer ministro Gordon Brown saludó la llegada de la llama olímpica. El primer ministro se había visto sometido a una fuerte presión para que no recibiera la antorcha en Downing Street porque, según voces críticas con el régimen chino, eso equivaldría a un mensaje de apoyo a Pekín.
La jornada de Londres es un indicador de que la campaña de China por presentarse como un país abierto y respetuoso con los derechos de los tibetanos no ha logrado su objetivo, subrayaron muchos de los manifestantes. Lo mismo opina el Dalai Lama, líder espiritual tibetano, quien dijo este domingo que las manifestaciones en Tíbet «echaron por tierra» la «propaganda» china sobre los disturbios en esa región y «dijeron al mundo que la cuestión del Tíbet ya no podrá quedar relegada».
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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