Sarkozy: »Ahora hay claramente dos Europas»

El presidente galo comentó en declaraciones al diario francés Le Monde la posición adoptada por Reino Unido, que le ha dejado aislado del resto de países miembros de la UE

 

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, reconoció el lunes que, pese a todos los esfuerzos hechos para que Reino Unido se uniese a un acuerdo común sobre una mayor integración económica, ahora es un hecho que la Unión Europea avanza a dos velocidades distintas.

Sarkozy se refería así a la posición adoptada en la cumbre europea de finales de la pasada semana, cuando el primer ministro británico David Cameron se quedó solo en su postura de rechazar un pacto para una «refundación» de la Unión Europea bajo un nuevo tratado que impondrá una mayor integración y coordinación económica entre los países miembros.

«Hicimos todo lo que pudimos, la canciller (Angela Merkel) y yo mismo, para permitir que los británicos formaran parte del acuerdo. Pero ahora hay claramente dos Europas», dijo el mandatario francés en una entrevista concedida el lunes al famoso diario galo Le Monde.

«Una (Europa) quiere más solidaridad entre sus miembros, y más regulación… La otra está apegada únicamente a la lógica del mercado único (europeo)», señaló Sarkozy refiriéndose a la postura de Londres pero también a la de otros estados miembros que han expresado sus reticencias a ceder soberanía nacional en favor de una mayor integración.

Preguntado por si la postura marcadamente opuesta de Reino Unido, que en su día ya rechazó también unirse al euro, podría significar finalmente la salida de Londres de la Unión Europea, Sarkozy se mostró no obstante contrario a la idea. «Necesitamos a Gran Bretaña», dijo al periódico. «Nos veríamos enormemente empobrecidos si permitiéramos su salida (de la UE), lo cual afortunadamente no está en la agenda», remarcó el presidente francés.

Precisamente esta tarde está previsto que Cameron explique ante el parlamento británico la postura adoptada en la última cumbre de la UE, en la que justificó su decisión por la necesidad de salvaguardar los intereses nacionales británicos.

Aunque su actitud ha sido elogiada principalmente por los «tories» más euroescépticos que siguen considerando tabú cualquier cesión de soberanía a una Unión Europea que ven como una entidad ajena, muchos políticos de la oposición o incluso dentro de su propio partido, así como diversos analistas, consideran que la postura británica ha marcado claramente un antes y un después en las relaciones entre Londres y Bruselas, poniendo en peligro su integración en un mercado único que sigue siendo indispensable para la economía del Reino Unido.