En el corazón de la histórica región de Tur Abdin, en el sureste de Turquía, se conserva una de las leyendas menos conocidas sobre los Reyes Magos. Según una narración local de la comunidad cristiana siríaca, en el pueblo de Hah -hoy día Anıtlı, en el distrito de Midyat de la provincia de Mardin– se reunieron 12 reyes o sabios del Oriente que, guiados por una estrella, se embarcaron en la búsqueda del Mesías recién nacido. De ese grupo, tres de ellos continuaron hasta Belén, según la tradición oral de los habitantes del lugar.
La iglesia de la Virgen María (Yoldath Aloho) —un templo de la iglesia siríaca ortodoxa cuya construcción data de alrededor del año 450 d.C.— marca el epicentro de esta leyenda. De acuerdo al relato, doce reyes o sabios de Oriente se reunieron en un lugar de Asia Menor (la actual Anatolia) antes del nacimiento de Jesús, pero de todos ellos, solo tres continuaron el viaje hasta Belén. Tras adorar al Niño Jesús, recibieron una reliquia, que en algunas versiones es parte de la ropa de Jesús.
Los relatos locales cuentan que, tras regresar de Belén, los tres sabios enseñaron a sus compañeros el paño envuelto por María que habían recibido como obsequio. Este paño, según la tradición, se convirtió milagrosamente en oro -símbolo de bendición divina- cuando intentaron dividirlo entre todos. Impresionados por el prodigio, los doce reyes construyeron un monumento en el lugar donde se había reunido inicialmente -según algunas versiones locales de la leyenda, ese lugar sería precisamente Hah- que, con el tiempo, se transformó en una iglesia.
Tur Abdin —que en arameo significa “Monte de los siervos de Dios”— fue durante siglos un centro vital del cristianismo oriental, con numerosas iglesias y monasterios diseminados por la región. Hoy día, sin embargo, apenas unos pocos miles de cristianos siríacos viven en la región, manteniéndose como guardianes desde hace siglos de su lengua y sus tradiciones.
Ni eran reyes ni adoraron a un recién nacido
Hay que señalar, no obstante, que ninguno de los elementos presentes en esta leyenda aparece en los textos bíblicos canónicos: de hecho, si bien el Evangelio de Mateo menciona a los sabios o magos que siguen una estrella hasta Belén, no especifica cuántos eran, ni tampoco da detalles sobre lugares geográficos concretos.
En un contexto más amplio, la misma idea tradicional de los tres Reyes Magos de Oriente surge más tarde en la tradición cristiana occidental, vinculada a los tres dones o regalos que ofrecieron: oro (símbolo de realeza), incienso (usado para el culto a los dioses) y mirra (una especia empleada para embalsamar), siendo una tradición con especial arraigo en España y en países de Latinoamérica, pero también en la población católica de países como Francia, Polonia, Italia o Alemania.
Históricamente, no obstante, en varias interpretaciones orientales —incluida la siríaca—, los magos que acudieron a adorar a Jesús podían ser doce o más, y en la mayoría de las tradiciones cristianas orientales se los considera más bien como sabios astrólogos de origen persa y no como monarcas o reyes propiamente dichos.
Ni siquiera se habla en las leyendas cristianas de Oriente de una adoración a un recién nacido. Mateo, de hecho, habla en su evangelio de un “niño” (en griego παιδίον, paidíon), no de un recién nacido, y especifica que los magos entraron en una casa, no en un establo. En muchos textos orientales, la visita a Jesús ocurre semanas o meses después del nacimiento (incluso hasta 2 años después), siendo la escena del pesebre con magos y pastores juntos una síntesis litúrgica muy posterior que surge en Europa en la Edad Media, y no un relato histórico ni basado en los Evangelios.
¿Los Reyes Magos llegaron a Belén el 6 de enero?
En cuanto al día 6 de enero, es una fecha muy antigua, más incluso que el propio cristianismo. Ya en los siglos II-III d.C. se celebraba ese día la Epifanía (manifestación), que conmemoraba varios momentos clave de la revelación de Jesús: su nacimiento, la adoración de los magos, su bautismo en el Jordán, y, en algunas tradiciones, su primer milagro. Es decir, tradicionalmente el 6 de enero no era antiguamente “el día de los Reyes”, sino el día en que Cristo se manifiesta al mundo en distintas formas y etapas de su vida.
Cuando en el siglo IV se fija en el Imperio Romano el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús (contrariamente a la creencia común, la fecha no se eligió en el famoso Concilio de Nicea de 325, sino en torno al año 336) para hacerla coincidir con la importante fiesta pagana del Sol Invicto, a partir de ahí en Occidente se separaron las celebraciones: el 25 de diciembre quedó para la Natividad (Navidad), y el 6 de enero se reservó para la adoración de los magos, entendidos como símbolo de los pueblos no judíos. Así nació la celebración de los Reyes Magos el 6 de enero que hoy conocemos en el catolicismo, donde se celebra la manifestación de Cristo a los gentiles, mientras que en Oriente, el 6 de enero sigue siendo, ante todo, la fiesta del Bautismo de Jesús.
En cuanto a la fecha del 6 de enero, en el cristianismo occidental se escogió este día para la llegada de los Reyes Magos porque hay 12 días desde el 25 de diciembre: el número 12 tiene un fuerte simbolismo bíblico (12 tribus de Israel, 12 apóstoles, etc), entendiéndose como un tiempo un tiempo de espera y manifestación progresiva, desde el nacimiento de Jesús hasta su revelación al mundo al recibir la visita de los Reyes Magos.
En Oriente, sin embargo, la fecha del 6 de enero ya era importante mucho antes; en el mundo oriental y helenístico, esa fecha ya se asociaba desde tiempos muy antiguos a manifestaciones divinas, revelaciones, y al simbolismo del agua (clave para el Bautismo); ciertas religiones orientales ya celebraban el 6 de enero epifanías de dioses, por lo que con la llegada del cristianismo a la región, esa fecha -como pasó con el 25 de diciembre- se adoptó, y se reinterpretó. Por tanto, no es casual que, en Oriente, el motivo de la celebración del 6 de enero siga siendo el Bautismo de Jesús, y no la adoración de los magos.
La leyenda sobre Hah (Anıtlı) y los Reyes Magos no solo es por tanto solo una curiosidad: representa un vínculo entre los orígenes mismos del cristianismo con las tradiciones más antiguas. Aunque los historiadores creen que se trata de una tradición legendaria y no de un relato histórico verificable, su valor reside en cómo estas narraciones locales integran elementos del cristianismo primitivo y los sitúan en el contexto geográfico de Anatolia, en la actual Turquía; y también, en cómo diferentes comunidades cristianas han interpretado el relato del Nacimiento de Jesús y los Magos desde su propio contexto cultural y geográfico.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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