asesinato de un emperador bizantino en una iglesia durante la Navidad

Sucedió en Navidad: León V, el emperador bizantino asesinado en una iglesia

La Navidad del año 820 iba a ser un día teñido de sangre en el corazón del Imperio Bizantino que marcaría la historia del cristianismo para siempre. Ese el día, en que los cristianos celebran el nacimiento de Cristo, el emperador León V el Armenio, soberano de Bizancio desde el año 813, fue brutalmente asesinado durante la celebración de la liturgia navideña en la capilla palatina de San Esteban, dentro del gran palacio imperial de Constantinopla. Se trata de un episodio único en la historia, ya que es el único caso conocido -o al menos el mejor documentado- de un emperador asesinado en una iglesia un 25 de diciembre. 

Ascenso al poder y política iconoclasta

Originario de una familia de origen armenio, León V, nacido en el año 775, había destacado como general bajo los emperadores Nicéforo I y Miguel I Rangabé antes de ascender al trono tras la batalla de Versinikia en 813, cuando obligó a abdicar al emperador Miguel I después de que este sufriera una gran derrota ante los búlgaros. 

Su gobierno se caracterizó por la estabilización externa —con una paz de treinta años sellada con los búlgaros tras vencer al kan Omurtag— y por la reinstauración de la iconoclasia, la polémica política religiosa que rechazaba la veneración de imágenes sagradas. 

Esta segunda etapa iconoclasta fue puesta en marcha formalmente en 815; si bien León V -que creía que su predecesor en el trono había sido derrotado precisamente por adorar imágenes– la aplicó con menos rigor que en épocas pasadas, profundizó las fracturas internas en la Iglesia y en la sociedad bizantina, fomentando una oposición activa entre los sectores más fervientemente iconófilos hacia el emperador.

Conspiración y magnicidio en Navidad

A finales del año 820, el emperador descubrió una conspiración liderada por Miguel el Amorio, uno de sus generales más próximos, a quien León había elevado en el pasado pero cuyas ambiciones y conexiones habían despertado sospechas. Aunque inicialmente fue condenado a muerte por el propio León, Miguel logró retrasar su ejecución hasta después de Nochebuena, en parte por intermediación de la emperatriz Teodosia. Esta postergación fue a la postre clave, puesto que dio tiempo a los partidarios de Miguel para ultimar su plan de poner fin al reinado de León.

Así, fue en el oficio litúrgico del 25 de diciembre del año 820, mientras se celebraba el culto en la capilla imperial de San Esteban, cuando un grupo de conspiradores emboscó al emperador mientras este rezaba ante la capilla. Según las crónicas, los atacantes, disfrazados de clérigos o de cantores del coro, atacaron primero por error al sacerdote que oficiaba la misa, confundiéndolo con el emperador.

León, que se encontraba desarmado, aprovechó el error y la confusión desatada y, en un acto desesperado de defensa, tomó una pesada cruz del altar y luchó enconadamente contra sus atacantes pidiendo a su guardia que acudiera a socorrerle: pero los conspiradores habían bloqueado las puertas de acceso al templo. El emperador estaba solo, y a su suerte.

León V se vio finalmente superado: una espada le cercenó el brazo, y gravemente herido el emperador cayó muerto frente al altar, en presencia de los fieles, siendo su cuerpo mutilado. Posteriormente, su maltrecho cadáver fue arrastrado desnudo hasta el Hipódromo de Constantinopla, donde fue expuesto al escarnio público; los restos serían posteriormente entregados a su esposa para que lo enterrara.

muerte y final del emperador León V el Armenio
El cuerpo del emperador León V el Armenio arrastrado hacia el hipódromo de Constantinopla, en una representación del siglo XII. Fuente: CC

La guerra civil que devastó el imperio

Con León muerto, los conspiradores liberaron a Miguel el Amorio de su prisión y lo proclamaron emperador con el nombre de Miguel II -llamado Miguel el Amoriano o el Tartamudo- marcando el inicio de la llamada dinastía amoriana. Este golpe al poder imperial se consumó sin resistencia significativa en la capital romana, aunque la coronación estuvo rodeada de un hecho curioso: como el difunto León V había escondido la llave de las cadenas que ataban a Miguel II en prisión, y no había tiempo para buscar a un herrero, el nuevo emperador fue coronado con los grilletes de hierro aún sujetos a sus piernas.

Las represalias contra la familia del depuesto León V fueron duras: su madre y su esposa, la emperatriz Teodosia, fueron exiliadas a monasterios en las Islas de los Príncipes; pero los cuatro hijos varones del emperador asesinado fueron los que sufrieron la peor parte: los cuatro fueron sometidos a una castración -una práctica común en Bizancio para eliminar reclamaciones al trono- que se llevó a cabo de forma tan brutal que uno de ellos murió durante el procedimiento.

Si bien los funcionarios de Constantinopla preferían al nuevo emperador, León V tenía muchos partidarios entre el ejército gracias a sus victorias militares contra los búlgaros, por lo que el tema anatólico -que abarcaba varias regiones del centro y sur de Asia Menor– se rebeló y proclamó a otro rival imperial, que fue rápidamente apoyado por otros themas (provincias bizantinas), desatándose una guerra civil

La rebelión, que elevó a Tomás el Eslavo -quien tomó el nombre imperial de Constantino– como nuevo emperador, fue una de las mayores de la historia del imperio y llegó a sitiar la mismísima Constantinopla, obligando a Miguel II a buscar el apoyo de los búlgaros del kan Omurtag, que infligió una gran derrota a los rebeldes que llevó a la captura y muerte en 823 de Tomás en Arcadiópolis (en la región de Tracia), donde él y sus seguidores habían buscado refugio.

El reinado del sucesor de León V

Durante los 4 años siguientes Miguel II trató de conciliar a iconoclastas e iconódulos y de consolidar su poder. La guerra civil había dañado seriamente la economía rural, especialmente en la región en torno a Constantinopla, y había dividido y debilitado gravemente al imperio, por lo que Miguel II trató de ganarse la confianza de sus otrora enemigos perdonando a muchos partidarios de Tomás.

El nuevo emperador buscó también ganar legitimidad casándose en 823 con la hija de Constantino VI, Eufrósine, si bien el matrimonio causó un gran escándalo al ser ella monja y también debido a que la esposa de Miguel II, Tecla, acababa de morir. Durante su reinado, los romanos perdieron la isla de Creta y gran parte de Sicilia a manos de los ejércitos musulmanes, y el poder naval bizantino en el Mediterráneo quedó muy mermado. Pero, al contrario que León V, Miguel II tuvo un final plácido y murió de forma natural.

El asesinato del emperador León V en plena celebración navideña es un caso extraordinario en la historia de Bizancio, donde la violencia política rara vez se desataba en templos cristianos, y menos aún durante festividades litúrgicas. Aunque la historia del Imperio Romano está llena de numerosas rebeliones y usurpaciones, el magnicidio de un emperador dentro de una iglesia y en Navidad es una rareza histórica que subraya la profundidad de las tensiones religiosas y políticas de su tiempo, ya que los conspiradores no tuvieron reparos en organizar el terrible asesinato durante la festividad del nacimiento de Cristo. Es, al fin y al cabo, todo un símbolo de las luchas intestinas que sacudieron el imperio a lo largo de su historia, y que acabarían llevándolo irremediablemente hacia su destrucción.

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